Beneficios y riesgos del regaliz: ¿qué efectos tiene consumirlo?
La regaliz, conocida científicamente como Glycyrrhiza glabra, es una planta medicinal utilizada desde la antigüedad en la medicina tradicional china y europea. Sus raíces contienen glicirricina, un co
La regaliz, conocida científicamente como Glycyrrhiza glabra, es una planta medicinal utilizada desde la antigüedad en la medicina tradicional china y europea. Sus raíces contienen glicirricina, un compuesto triterpénico responsable tanto de sus efectos terapéuticos como de sus potenciales riesgos.
Entre sus beneficios documentados se incluyen propiedades antiinflamatorias, antivirales y mucoprotectoras. En clínica, se ha empleado con respaldo moderado para aliviar síntomas de gastritis y úlceras pépticas, gracias a su capacidad para estimular la secreción de moco gástrico y mejorar la integridad de la mucosa. También muestra actividad inhibidora frente a ciertos virus respiratorios, como el SARS-CoV-2 in vitro, aunque no existe evidencia clínica que respalde su uso como tratamiento antiviral en humanos. Además, algunos estudios preliminares sugieren un posible efecto modulador sobre la respuesta inmune y la función hepática, pero estos hallazgos requieren validación en ensayos controlados aleatorizados.
No obstante, su consumo presenta riesgos significativos, especialmente con dosis elevadas o prolongadas. La glicirricina inhibe la enzima 11β-hidroxiesteroide deshidrogenasa tipo 2, lo que lleva a una acumulación funcional de cortisol en los riñones y provoca un síndrome de pseudohiperaldosteronismo: hipertensión arterial, hipopotasemia, retención hidrosalina y, en casos graves, alteraciones del ritmo cardíaco. Este efecto es particularmente peligroso en personas mayores, pacientes con insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica o hipertensión no controlada.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomienda limitar la ingesta diaria de glicirricina a menos de 100 mg —equivalente aproximadamente a 5–15 g de raíz seca— y evitar su uso por más de cuatro semanas consecutivas. Está contraindicada durante el embarazo y la lactancia, así como en pacientes con hipokalemia previa, edema pulmonar o insuficiencia hepática descompensada. Se recomienda siempre consultar con un profesional sanitario antes de iniciar su uso, especialmente si se toman diuréticos, antihipertensivos o corticoides sistémicos.