Tratamiento de la otitis media supurativa en niños
La otitis media aguda supurativa es una infección bacteriana frecuente en la infancia, caracterizada por la acumulación de pus en el oído medio, fiebre, otalgia intensa y, en ocasiones, perforación es
La otitis media aguda supurativa es una infección bacteriana frecuente en la infancia, caracterizada por la acumulación de pus en el oído medio, fiebre, otalgia intensa y, en ocasiones, perforación espontánea del tímpano con otorrea. Su manejo requiere un enfoque equilibrado entre observación cuidadosa y tratamiento antimicrobiano dirigido, adaptado a la edad del paciente, gravedad clínica y factores de riesgo.
En niños mayores de 6 meses sin complicaciones, con síntomas leves o moderados, las guías actuales recomiendan una estrategia de «observación diferida» durante 48–72 horas, siempre que se garantice el seguimiento clínico adecuado y se instruya a los cuidadores sobre signos de empeoramiento —como fiebre persistente >39 °C, aumento de la irritabilidad o ausencia de mejoría sintomática—. Durante este período, se prioriza el control sintomático con analgésicos como paracetamol o ibuprofeno, evitando el uso rutinario de descongestionantes nasales o antihistamínicos, cuya eficacia no está demostrada y pueden asociarse a efectos adversos.
Cuando se indica antibióterapia, la amoxicilina sigue siendo el fármaco de primera línea, administrada a dosis alta (80–90 mg/kg/día en dosis divididas) durante 5–7 días en casos no complicados. En pacientes con alergia leve a penicilinas, se considera cefuroxima axetilo; ante alergia grave confirmada, se evalúa el uso de claritromicina o azitromicina bajo supervisión especializada. En casos recurrentes, con fracaso terapéutico previo o sospecha de cepas productoras de betalactamasas (por ejemplo, tras exposición reciente a antibióticos o asistencia a guarderías), se recomienda amoxicilina-clavulanato como primera opción.
Es fundamental descartar complicaciones potencialmente graves —como mastoiditis, meningitis o absceso cerebral— ante signos de alarma: edema retroauricular, protrusión del pabellón auricular, rigidez de nuca, alteración del estado de conciencia o vómitos persistentes. Asimismo, se debe valorar la posibilidad de otitis media crónica con derrame si los síntomas persisten más de 12 semanas, lo que podría requerir evaluación audiológica y, en algunos casos, colocación de tubos de ventilación transtimpánicos.
La prevención incluye medidas comprobadas como la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, evitar la exposición pasiva al humo de tabaco y mantener actualizados los calendarios vacunales —especialmente con las vacunas contra *Streptococcus pneumoniae* y *Haemophilus influenzae* tipo b—, que han demostrado reducir significativamente la incidencia de episodios recurrentes.