¿Cómo tratar la sensación de oídos tapados o congestionados?
La sensación de oído tapado, también conocida como «otalgia de presión» o «sensación de oclusión auricular», es un síntoma frecuente que puede surgir por múltiples causas. No se trata de una enfermeda
La sensación de oído tapado, también conocida como «otalgia de presión» o «sensación de oclusión auricular», es un síntoma frecuente que puede surgir por múltiples causas. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de una señal clínica que refleja alteraciones en la presión del oído medio, la función de la trompa de Eustaquio o procesos inflamatorios locales.
Las causas más comunes incluyen la disfunción tubárica —es decir, el mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio, que regula la presión entre el oído medio y la nasofaringe—, infecciones del tracto respiratorio superior (como rinitis alérgica, sinusitis o faringitis), cambios bruscos de presión ambiental (por ejemplo, durante vuelos o buceo) y acumulación de cerumen impactado. En algunos casos, también puede asociarse a trastornos del equilibrio, patologías autoinmunes o, de forma menos frecuente, a tumores de la región cervicofacial.
El abordaje terapéutico depende estrictamente del diagnóstico etiológico. En situaciones agudas relacionadas con infecciones virales o alérgicas, suelen ser efectivos los descongestionantes nasales tópicos de uso limitado (como la oximetazolina), antihistamínicos y corticoides intranasales. Para la disfunción tubárica persistente, se recomienda la maniobra de Valsalva o la maniobra de Toynbee bajo supervisión médica, así como ejercicios de autoinsuflación tubárica. En caso de cerumen impactado, la extracción debe realizarse mediante irrigación controlada, microscopio quirúrgico o curetaje, nunca con bastoncillos u objetos punzantes.
Es fundamental consultar a un otorrinolaringólogo si la sensación de oído tapado dura más de 48 horas sin mejora, se acompaña de dolor intenso, pérdida auditiva, vértigo, secreción auricular o acúfenos. Estos signos pueden indicar complicaciones como otitis media aguda, colesteatoma o afectación del nervio vestibulococlear, requiriendo evaluación audiométrica, timpanometría y, en ocasiones, imagen por resonancia magnética.
La prevención incluye evitar la manipulación auricular, mantener una buena higiene nasal, hidratarse adecuadamente y tratar de forma precoz las patologías respiratorias crónicas. Un diagnóstico temprano y una intervención adecuada evitan secuelas como hipoacusia conductiva crónica o daño irreversible en la cadena osicular.