Cuidados posteriores a la cirugía de ampliación del ojo
La cirugía de ampliación del ángulo palpebral externo —comúnmente conocida como «apertura del canto externo»— es un procedimiento estético que busca alargar visualmente el ojo mediante la modificación
La cirugía de ampliación del ángulo palpebral externo —comúnmente conocida como «apertura del canto externo»— es un procedimiento estético que busca alargar visualmente el ojo mediante la modificación quirúrgica del tejido en la zona lateral del párpado. Aunque se considera mínimamente invasiva, su éxito y la prevención de complicaciones dependen en gran medida de una adecuada atención postoperatoria.
En las primeras 48 horas tras la intervención, es fundamental aplicar compresas frías sobre la zona operada durante 15 minutos cada dos horas, con el fin de reducir la inflamación y minimizar el edema periorbitario. Se debe evitar cualquier presión directa sobre los párpados y abstenerse de frotar los ojos, incluso si se experimenta picazón o sensación de cuerpo extraño.
La higiene ocular requiere especial cuidado: se recomienda limpiar suavemente la zona con solución salina estéril, utilizando gasa estéril desechable y movimientos desde el canto externo hacia el interno, sin reutilizar el material. Está estrictamente contraindicado el uso de productos cosméticos, incluidos lápices de ojos, máscaras de pestañas o cremas faciales, durante al menos 10 días posteriores a la cirugía.
Es indispensable mantener la cabeza ligeramente elevada durante el sueño durante la primera semana para favorecer la drenaje linfático y disminuir la congestión vascular local. Asimismo, deben evitarse actividades físicas intensas, exposición solar directa y ambientes con polvo o humo durante al menos 14 días, ya que estos factores incrementan el riesgo de infección, hemorragia tardía o alteraciones en la cicatrización.
El seguimiento clínico es obligatorio: se programan revisiones a los 3, 7 y 14 días posoperatorios para evaluar la evolución de la cicatriz, detectar signos precoces de infección (como enrojecimiento progresivo, calor local, secreción purulenta o fiebre) y ajustar el tratamiento tópico si fuera necesario. En caso de aparición de dolor intenso no controlado con analgésicos comunes, visión borrosa súbita o pérdida de sensibilidad en la región temporal, se debe acudir de inmediato a valoración oftalmológica urgente.