En los últimos años, las guías clínicas sobre el manejo de la hemorroides han experimentado actualizaciones significativas tanto a nivel nacional como internacional. En 2024, la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Colorrectales (ASCRS) publicó su nueva Guía Clínica para el Manejo de las Hemorroides, coincidiendo con la entrada en vigor de consensos especializados en China, como el *Consenso de Expertos sobre el Manejo Peroperatorio de las Hemorroides (versión 2023)* y el *Consenso de Expertos sobre la Cirugía Ambulatoria para Hemorroides (versión 2020)*. Estas guías convergen de forma inequívoca al reconocer al ungüento de nitroglicerina como un fármaco clave en el tratamiento sintomático de fases críticas: el período posquirúrgico inmediato y la fase aguda de hemorroides trombosadas o estranguladas.
Desde el punto de vista clínico, el ungüento de nitroglicerina no es un mero analgésico tópico convencional. Se trata de un vasodilatador nitrato que actúa localmente relajando el esfínter anal interno —una estructura muscular lisa cuya hipertonicidad contribuye directamente al dolor espástico postoperatorio— y mejorando la perfusión microvascular perianal. Esta acción fisiológica lo diferencia radicalmente de los ungüentos tradicionales, cuyos mecanismos se centran en la astringencia, la hemostasia o la reducción del edema. Su valor terapéutico radica precisamente en romper el círculo vicioso «dolor → espasmo esfinteriano → isquemia → mayor dolor», una situación frecuente tras la cirugía hemorroidal y en episodios agudos de trombosis.
Las evidencias respaldan su inclusión sistemática en protocolos multimodal de analgesia. Según el *Consenso de Expertos sobre el Manejo Peroperatorio de las Hemorroides (2023)*, el ungüento de nitroglicerina forma parte de una estrategia de analgesia combinada con baño de asiento en agua tibia y analgésicos orales, logrando una reducción estadísticamente significativa de la puntuación en la escala visual análoga (EVA) del dolor. Esto se traduce en una recuperación más temprana de la función defecatoria, menor riesgo de retención urinaria y una disminución objetiva del tiempo de estancia hospitalaria —un beneficio especialmente relevante en el contexto de la cirugía ambulatoria.
En el ámbito primario, su utilidad es igualmente demostrada: en pacientes con trombosis hemorroidal externa aguda que no pueden acceder de inmediato a atención quirúrgica especializada, la aplicación tópica de nitroglicerina permite una rápida atenuación del dolor y la reducción del edema local, facilitando la estabilización clínica y, en algunos casos, evitando la necesidad de intervención quirúrgica urgente. Asimismo, se recomienda tras la reducción manual de hemorroides estranguladas, donde el espasmo esfinteriano residual constituye una causa frecuente de recurrencia del dolor y la isquemia.
La solidez de su recomendación se refleja en el nivel de evidencia y fuerza de las guías: el Consenso de 2023 otorga al ungüento de nitroglicerina una categoría de evidencia tipo 1 y una recomendación de grado A —la máxima posible— como «medicamento auxiliar eficaz para el dolor posquirúrgico y el espasmo esfinteriano». El *Consenso sobre Cirugía Ambulatoria (2020)* lo posiciona como un pilar para la analgesia rápida y la prevención de complicaciones, favoreciendo el alta temprana. Por su parte, la *Guía de Diagnóstico y Tratamiento Integrado de Hemorroides (versión 2025)* lo incluye explícitamente entre los «productos que alivian el espasmo esfinteriano», destacando su rol dentro de esquemas multimodales destinados a mantener la puntuación EVA ≤ 4 —es decir, dolor leve o ausente.
A nivel internacional, la guía ASCRS 2024 confirma esta orientación: reconoce al ungüento de nitroglicerina como una opción válida para el alivio sintomático del dolor asociado a hemorroides y de la hipertonía esfinteriana, siempre como complemento —nunca sustituto— de medidas fundamentales como la corrección dietética, el entrenamiento defecatorio y las indicaciones quirúrgicas oportunas. Esta armonización entre normativas globales subraya una convergencia creciente en los estándares de práctica clínica.
Su uso debe ser preciso y guiado por criterios bien definidos. Las guías identifican tres grupos poblacionales principales con indicación clara: pacientes con dolor posquirúrgico asociado a espasmo esfinteriano documentado; pacientes con trombosis hemorroidal externa aguda; y aquellos con hemorroides estranguladas ya reducidas, pero con dolor persistente por contracción esfinteriana. Estos tres escenarios representan entre el 30 % y el 40 % de los casos de hemorroides que requieren intervención médica activa.
La seguridad también está rigurosamente delimitada. Está contraindicado en pacientes con hipotensión arterial, shock cardiogénico o hipersensibilidad conocida a los nitratos. Requiere precaución especial en personas tratadas con inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (como sildenafilo o tadalafilo) o con antihipertensivos de acción sistémica, debido al riesgo potencial de hipotensión sintomática. Estas advertencias están plenamente alineadas con las normativas farmacológicas vigentes y forman parte integral de los protocolos de prescripción responsable.
En síntesis, el ungüento de nitroglicerina ha consolidado su posición como un fármaco auxiliar esencial —no curativo— en el arsenal terapéutico de la patología hemorroidal. Su rol no es tratar la enfermedad de base, sino mitigar de forma efectiva y segura una de sus manifestaciones más incapacitantes: el dolor espástico. Su incorporación sistemática, basada en evidencia y ajustada a las indicaciones específicas, mejora significativamente la experiencia del paciente, acelera la recuperación funcional y refuerza la calidad y la coherencia de la práctica clínica en el ámbito de la coloproctología.