¿Qué debo hacer si tengo dolor de garganta con flema?
El dolor de garganta acompañado de producción de esputo (flemas) suele indicar una inflamación de las vías respiratorias altas, frecuentemente secundaria a una infección viral —como el resfriado común o la gripe—, aunque también puede deberse a infecciones bacterianas, alergias, irritación ambiental o procesos crónicos como la rinitis alérgica con goteo posnasal. Es fundamental evaluar el carácter del esputo: si es claro y mucoso, generalmente sugiere una causa viral o alérgica; si es amarillento o verdoso y se acompaña de fiebre, malestar general o empeoramiento prolongado más allá de 7–10 días, podría indicar una sobreinfección bacteriana, como sinusitis o bronquitis aguda.
El manejo inicial debe centrarse en medidas sintomáticas y de apoyo: hidratación abundante para fluidificar las secreciones, uso de humidificadores ambientales, gárgaras con agua tibia y sal (una cucharadita de sal por medio litro de agua), y analgésicos como paracetamol o ibuprofeno según tolerancia y contraindicaciones individuales. Se recomienda evitar el tabaco, el humo ambiental y los irritantes respiratorios. No se deben utilizar antibióticos de forma empírica, ya que la mayoría de estos cuadros son virales y su uso innecesario favorece la resistencia antimicrobiana.
Debe consultarse a un médico si aparecen signos de alarma: fiebre persistente mayor de 38,5 °C durante más de tres días, dificultad respiratoria, disfagia severa (incapacidad para tragar saliva), rigidez cervical, manchas blancas o exudado purulento en amígdalas, esputo con sangre (hemoptisis), o síntomas que empeoran tras 10 días sin mejoría. En estos casos, se realizará una evaluación clínica completa, que puede incluir exploración orofaríngea, auscultación pulmonar y, según sospecha diagnóstica, pruebas complementarias como cultivo faríngeo, test rápido de estreptococo, radiografía de tórax o análisis de esputo.