¿Qué preparativos son necesarios antes de un aborto inducido?
Antes de una interrupción del embarazo quirúrgica (aborto instrumental o legrado), es fundamental realizar una evaluación médica integral para garantizar la seguridad y adecuación del procedimiento. Se debe confirmar el diagnóstico de embarazo mediante ecografía transvaginal o abdominal, determinando la edad gestacional, la ubicación intrauterina del saco gestacional y descartando un embarazo ectópico. Asimismo, se realiza una historia clínica detallada que incluya antecedentes ginecoobstétricos, patologías asociadas (como cardiopatías, trastornos de la coagulación o infecciones de transmisión sexual), alergias y medicación en curso.
Se solicitan exámenes complementarios obligatorios: hemograma completo (para descartar anemia o alteraciones plaquetarias), grupo sanguíneo y factor Rh, prueba de VIH, sífilis y hepatitis B y C (según normativa local y consentimiento informado), y análisis de función renal y hepática si hay factores de riesgo. En algunos casos, se indica una prueba de coagulación (tiempo de protrombina y tiempo parcial de tromboplastina) ante sospecha de trastorno hemostático. También se recomienda una prueba de embarazo urinaria o sérica previa al procedimiento para confirmar su vigencia.
Desde el punto de vista logístico y psicológico, se aconseja acudir acompañada, abstenerse de ingerir alimentos y líquidos por lo menos 6–8 horas antes si se planea sedación o anestesia general, y llevar ropa cómoda. Es imprescindible haber recibido asesoramiento preoperatorio sobre los riesgos, beneficios, alternativas y cuidados posteriores, así como haber firmado el consentimiento informado. Además, se debe planificar el seguimiento posprocedimiento, incluyendo la valoración de signos de complicaciones (como fiebre persistente, sangrado abundante o dolor intenso) y la indicación de métodos anticonceptivos eficaces para prevenir embarazos no deseados futuros.