¿Cuál es la causa de vomitar sistemáticamente cada vez que se come?
El vómito recurrente tras la ingesta de alimentos puede tener múltiples causas, desde trastornos funcionales benignos hasta patologías orgánicas graves que requieren diagnóstico y manejo oportuno. Entre las causas más frecuentes se incluyen: trastornos gastrointestinales como la gastroparesia (retraso en el vaciamiento gástrico), reflujo gastroesofágico severo, obstrucción pilórica —ya sea congénita en lactantes o adquirida por úlceras pépticas o tumores—, infecciones gastrointestinales agudas o crónicas, intolerancias alimentarias (por ejemplo, a la lactosa o fructosa), alergias alimentarias (como la alergia a proteínas de la leche de vaca), y síndromes funcionales como la náusea y vómito cíclicos, especialmente en niños y adolescentes.
Otras causas importantes a considerar son alteraciones metabólicas (hipercalemia, insuficiencia renal aguda, cetosis diabética), trastornos endocrinos (hipotiroidismo severo, enfermedad de Addison), efectos adversos de medicamentos (como opioides, quimioterápicos o antibióticos), trastornos neurológicos (hipertensión intracraneal, tumores cerebrales, migraña abdominal), y factores psiquiátricos como el trastorno por atracón con purga o la bulimia nerviosa. En recién nacidos y lactantes, es fundamental descartar malformaciones congénitas como la atresia esofágica, estenosis hipertrófica del píloro o malrotación intestinal.
La evaluación clínica debe ser integral: se debe indagar sobre la edad de inicio, cronología y patrón del vómito (postprandial inmediato vs. tardío), características del vómito (presencia de bilis, sangre, contenido fecaloide), síntomas asociados (dolor abdominal, pérdida de peso, deshidratación, fiebre, cefalea, alteraciones neurológicas), antecedentes médicos y familiares, y exposición a fármacos o toxinas. Las pruebas complementarias dependerán de la sospecha diagnóstica, pero pueden incluir análisis de sangre (electrolitos, función renal y hepática, glucemia, amilasa, hormonas tiroideas), estudios de imagen (ecografía abdominal, radiografías simples, tomografía computarizada o resonancia magnética), estudios funcionales (gammagrafía gástrica para evaluar vaciamiento) y procedimientos endoscópicos cuando corresponda.
Es crucial no demorar la consulta médica ante este síntoma, especialmente si hay signos de alarma como pérdida de peso progresiva, deshidratación, vómitos biliosos o fecaloideos, rigidez de nuca, alteración del estado de conciencia o retraso del desarrollo. El tratamiento dependerá de la causa subyacente y puede incluir medidas dietéticas personalizadas, fármacos procinéticos, antieméticos, terapia de reemplazo hormonal o intervención quirúrgica, según el caso.