¿Qué causa el dolor y picazón en los ojos?
El dolor y el picor ocular son síntomas frecuentes que pueden tener múltiples causas, desde afecciones leves y autolimitadas hasta trastornos que requieren evaluación oftalmológica urgente. El picor suele asociarse con procesos alérgicos —como la conjuntivitis alérgica estacional o perenne—, donde intervienen mediadores como la histamina tras la exposición a alérgenos (polen, ácaros, epitelios animales). En estos casos, el picor es intenso, bilateral, acompañado de lagrimeo, enrojecimiento leve y secreción acuosa, pero sin adherencias palpebrales al despertar.
Por otro lado, el dolor ocular puede ser más inespecífico: si es superficial y punzante, puede deberse a una lesión corneal (como un cuerpo extraño, erosión corneal o queratitis leve); si es profundo, opresivo o pulsátil, podría indicar inflamación intraocular (uveítis), aumento de la presión intraocular (glaucoma agudo, especialmente si se asocia a visión borrosa, halos alrededor de las luces, náuseas o vómitos) o incluso patología orbitaria. También es común que el dolor y el picor coexistan en infecciones virales (conjuntivitis adenoviral), donde el picor inicial puede ceder paso a sensación de cuerpo extraño, fotofobia y secreción mucopurulenta.
Otras causas importantes incluyen el síndrome del ojo seco —donde la disfunción de la película lagrimal genera irritación, ardor, sensación de arena y, paradójicamente, lagrimeo reflejo—, blefaritis crónica (inflamación de los bordes palpebrales con descamación, costras y picazón palpebral), o efectos secundarios de medicamentos tópicos o lentes de contacto mal adaptadas o contaminadas.
Es fundamental consultar con un oftalmólogo ante síntomas persistentes (>48 horas), empeoramiento progresivo, pérdida visual, visión doble, secreción purulenta abundante, fotofobia intensa o dolor severo, ya que estas señales pueden indicar complicaciones potencialmente graves. El diagnóstico se basa en la historia clínica detallada, exploración con lámpara de hendidura y, según sospecha, pruebas complementarias como cultivos, medición de la presión intraocular o análisis de la película lagrimal.