¿Cuáles son las manifestaciones de una lesión nerviosa?
Las manifestaciones clínicas de una lesión nerviosa varían según el tipo de nervio afectado (sensitivo, motor o mixto), su localización anatómica, la gravedad del daño (neuropraxia, axonotmesis o neurotmesis) y la extensión de la afectación. Entre los síntomas más frecuentes se incluyen: parestesias (hormigueo, escozor o sensación de «alfileres y agujas»), disestesias (sensaciones desagradables espontáneas o provocadas), hipoestesia o anestesia (disminución o pérdida total de la sensibilidad táctil, térmica o dolorosa), debilidad muscular progresiva, atrofia muscular por desuso, pérdida de reflejos tendinosos profundos y, en casos avanzados, parálisis flácida del grupo muscular inervado. También pueden observarse signos autonómicos como sequedad cutánea, cambios en la sudoración, alteraciones tróficas (piel fina, uñas quebradizas, pérdida del vello) y edema distal por disfunción vasomotora. En lesiones periféricas proximales o de nervios craneales, puede haber pérdida de funciones específicas —por ejemplo, caída palpebral en la lesión del nervio oculomotor, o asimetría facial en la parálisis del nervio facial—. El diagnóstico requiere una evaluación neurológica detallada, estudios complementarios como la electromiografía y la conducción nerviosa, y, en ocasiones, imágenes por resonancia magnética para identificar compresiones o lesiones estructurales.