¿Cuáles son los síntomas de una hernia de disco lumbar?
La hernia de disco lumbar, también conocida como protrusión discal lumbar, es una condición en la que el núcleo pulposo del disco intervertebral se desplaza hacia afuera, comprimiendo estructuras nerviosas adyacentes. Los síntomas varían según la localización y gravedad de la compresión, pero los más frecuentes incluyen dolor lumbar agudo o crónico, que puede irradiarse hacia la nalga, el muslo, la pierna e incluso el pie —esto se denomina ciática cuando afecta al nervio ciático—. Además, es común experimentar parestesias (hormigueo o entumecimiento) y debilidad muscular en la región afectada, especialmente en los músculos dorsiflexores del pie o extensores de los dedos, lo que puede manifestarse como dificultad para levantar el pie al caminar (fenómeno del «pie caído»). En casos graves, puede aparecer pérdida de reflejos tendinosos profundos (como el reflejo aquileo o patelar), alteraciones de la sensibilidad en dermatomas específicos y, excepcionalmente, síntomas de urgencia neurológica como pérdida del control vesical o anal (síndrome de cola de caballo), que requieren atención médica inmediata.
Es importante destacar que no todos los pacientes con hernia de disco presentan síntomas: muchas protrusiones se detectan incidentalmente en estudios por imagen realizados por otras indicaciones. El diagnóstico se basa en la correlación clínica entre la historia clínica, la exploración física —incluyendo maniobras como la prueba de Lasegue— y, cuando es necesario, estudios complementarios como la resonancia magnética lumbar, que permite visualizar con precisión la ubicación y extensión de la hernia. El tratamiento inicial es conservador —reposo relativo, analgesia, antiinflamatorios no esteroideos, fisioterapia y educación postural—; solo una minoría requiere intervención quirúrgica, generalmente ante déficits neurológicos progresivos o dolor refractario.