¿Cómo se hereda el grupo sanguíneo?
La herencia de los grupos sanguíneos sigue patrones genéticos bien establecidos, principalmente regulados por el sistema ABO y el sistema Rh. En el sistema ABO, tres alelos principales determinan el grupo: IA, IB e i. Los alelos IA y IB son codominantes entre sí, mientras que ambos son dominantes sobre el alelo recesivo i. Así, una persona con genotipo IAi expresa el grupo A, IBi el grupo B, IAIB el grupo AB y ii el grupo O.
El sistema Rh, por su parte, depende principalmente del gen RHD, ubicado en el cromosoma 1. La presencia de una copia funcional del gen (alelo RH+) determina la expresión del antígeno D en la superficie de los eritrocitos, lo que confiere el fenotipo Rh positivo (Rh+); la ausencia de dicho alelo funcional —por homocigosis para el alelo nulo (RH−/RH−)— produce el fenotipo Rh negativo (Rh−). La herencia del factor Rh es autosómica y dominante: basta con un solo alelo RH+ para que el individuo sea Rh+.
Es importante destacar que la combinación de ambos sistemas (ABO y Rh) da lugar a los ocho grupos sanguíneos comúnmente reconocidos: A+, A−, B+, B−, AB+, AB−, O+ y O−. La compatibilidad transfusional y las implicaciones clínicas —como la enfermedad hemolítica del recién nacido en casos de incompatibilidad Rh materno-fetal— dependen directamente de esta base genética. Por ello, conocer el grupo sanguíneo de los progenitores permite estimar probabilidades genéticas para la descendencia, aunque la determinación definitiva siempre requiere tipificación serológica o molecular.