¿Es seguro beber té verde durante el embarazo?
Durante el embarazo, el consumo moderado de té verde es generalmente seguro para la mayoría de las mujeres sanas, siempre que se respete una ingesta diaria prudente de cafeína. El té verde contiene cafeína (aproximadamente 20–45 mg por taza de 240 mL), y las guías actuales de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan limitar la ingesta total de cafeína a menos de 200 mg al día durante la gestación. Esto equivale, aproximadamente, a una o dos tazas de té verde al día, dependiendo de su concentración y tiempo de infusión.
No obstante, es importante considerar ciertas precauciones: el té verde es rico en compuestos polifenólicos, como las catequinas, que en altas dosis podrían interferir con la absorción intestinal del hierro no hemo (proveniente de fuentes vegetales). Dado que la anemia ferropénica es relativamente frecuente en el embarazo, se recomienda evitar beber té verde durante las comidas ricas en hierro vegetal (como legumbres o espinacas) y dejar un intervalo de al menos una hora antes o después de la ingesta de alimentos o suplementos con hierro.
También debe evitarse el consumo de extractos concentrados de té verde, cápsulas o suplementos fitoterápicos que contengan altas dosis de epigalocatequina galato (EGCG), ya que su seguridad en el embarazo no está establecida y podrían tener efectos hepatotóxicos o alterar el metabolismo hormonal.
En resumen, una o dos tazas diarias de té verde preparado de forma tradicional (infusión suave, sin exceso de hojas ni tiempo prolongado de maceración) son compatibles con un embarazo fisiológico. Sin embargo, cada caso es único: si existe riesgo de bajo peso fetal, hipertensión gestacional, trastornos hepáticos previos o sensibilidad individual a la cafeína, conviene consultar al ginecólogo o matrona para una valoración personalizada.