¿Qué causa la hidrosalpinx?
La hidrosalpinx es una condición ginecológica caracterizada por la acumulación de líquido seroso dentro de una o ambas trompas de Falopio, lo que provoca su dilatación y obstrucción funcional. Su apar
La hidrosalpinx es una condición ginecológica caracterizada por la acumulación de líquido seroso dentro de una o ambas trompas de Falopio, lo que provoca su dilatación y obstrucción funcional. Su aparición se asocia principalmente con procesos inflamatorios crónicos del aparato reproductor femenino, siendo la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) la causa más frecuente. Esta infección suele estar provocada por microorganismos como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae, que, al no ser tratados oportunamente, desencadenan una respuesta inflamatoria que daña el epitelio tubárico y altera la función de los cilios, favoreciendo la estasis y la acumulación de secreciones.
Otras causas relevantes incluyen antecedentes de cirugías pélvicas previas —como intervenciones por endometriosis, miomas o embarazos ectópicos—, que pueden generar adherencias y alteraciones anatómicas en la trompa. Asimismo, la tuberculosis genital, aunque menos común en países de ingresos altos, sigue siendo una causa importante en regiones endémicas, ya que produce una fibrosis progresiva que obstruye la luz tubárica. En algunos casos, la hidrosalpinx puede desarrollarse secundariamente a una salpingitis aguda no resuelta o tras procedimientos de ligadura tubárica mal realizados.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la obstrucción distal de la trompa impide el drenaje normal del líquido secretado por las células glandulares del endometrio tubárico, lo que genera una presión intraluminal creciente y una dilatación progresiva. Este líquido, rico en citocinas proinflamatorias y factores tóxicos para los embriones, no solo compromete la movilidad ovular y la fecundación, sino que también puede afectar negativamente la implantación endometrial, especialmente en ciclos de fertilización in vitro.
El diagnóstico se establece mediante ecografía transvaginal con Doppler, donde se observa una estructura tubárica dilatada, con forma de saco, sin flujo sanguíneo intraparenquimatoso significativo. La histerosalpingografía y la laparoscopia diagnóstica constituyen métodos complementarios que permiten confirmar la obstrucción y evaluar el grado de daño tubárico. El manejo depende de la gravedad, los síntomas asociados y los objetivos reproductivos de la paciente: desde seguimiento conservador en casos asintomáticos y sin deseo de embarazo, hasta salpingectomía unilateral o bilateral en mujeres candidatas a técnicas de reproducción asistida, con el fin de mejorar las tasas de implantación y reducir el riesgo de aborto espontáneo.