¿Qué hacer cuando los pezones están irritados y duelen tras el parto?
Es muy común que las madres experimenten dolor e irritación en los pezones durante los primeros días de la lactancia materna. Esta molestia suele deberse a una técnica inadecuada de agarre del bebé, l
Es muy común que las madres experimenten dolor e irritación en los pezones durante los primeros días de la lactancia materna. Esta molestia suele deberse a una técnica inadecuada de agarre del bebé, lo que provoca fricción excesiva y microlesiones en el tejido sensible del pezón. No se trata de una complicación grave, pero sí requiere atención temprana para evitar su progresión a grietas profundas, sangrado o infecciones como la mastitis.
El primer paso es revisar la posición y el agarre: el bebé debe tomar no solo el pezón, sino también una buena porción de la areola, especialmente la parte inferior, con su boca bien abierta y los labios evertidos. Un asesor en lactancia o una matrona pueden observar y corregir en tiempo real esta técnica, lo que resuelve la mayoría de los casos en pocos días.
Entre las medidas complementarias, se recomienda aplicar después de cada toma una pequeña cantidad de leche materna expresada sobre el pezón y dejarla secar al aire; su composición contiene factores antimicrobianos y promotores de la cicatrización. También son útiles las compresas frías (no heladas) entre tomas para reducir la inflamación, y evitar sujetadores ajustados o tejidos sintéticos que retengan humedad.
Si el dolor persiste más de 48–72 horas, aparece sangrado abundante, supuración purulenta o fiebre, es indispensable consultar de inmediato a un médico o especialista en lactancia, ya que podría indicar una infección fúngica (como la candidiasis mamaria) o bacteriana que requiere tratamiento específico con antifúngicos o antibióticos compatibles con la lactancia.
Es fundamental recordar que el dolor intenso no es normal ni inevitable: la lactancia bien establecida debe ser cómoda. Buscar apoyo profesional temprano no solo alivia el sufrimiento físico, sino que protege la continuidad y el éxito del vínculo nutricional y emocional entre madre e hijo.