¿Qué hacer ante una invaginación intestinal en bebés?
El intususcepción infantil es una emergencia pediátrica que requiere diagnóstico y tratamiento inmediatos. Se caracteriza por la invaginación de un segmento intestinal dentro de otro, lo que provoca o
El intususcepción infantil es una emergencia pediátrica que requiere diagnóstico y tratamiento inmediatos. Se caracteriza por la invaginación de un segmento intestinal dentro de otro, lo que provoca obstrucción mecánica, isquemia progresiva y, en casos no tratados, perforación y shock séptico.
Los síntomas típicos incluyen episodios recurrentes de dolor abdominal agudo (con llanto inconsolable y flexión de las piernas sobre el abdomen), vómitos biliosos, y heces con aspecto de mermelada de fresa —resultado de sangrado y moco mezclados—. En etapas avanzadas pueden aparecer signos de deshidratación, distensión abdominal y letargia.
El diagnóstico se confirma mediante ecografía abdominal, que revela el signo del «diana» o «blanco» (imagen concéntrica de capas intestinales) y permite evaluar la viabilidad del segmento afectado. En algunos centros, la tomografía computarizada o la resonancia magnética se reservan para casos ambiguos o complicados.
El tratamiento inicial consiste en una reducción hidrostática o neumática bajo control ecográfico o fluoroscópico. Este procedimiento, realizado por personal experimentado, logra la reposición del segmento invaginado en más del 80 % de los casos sin cirugía. Tras la reducción exitosa, se recomienda observación hospitalaria durante al menos 12–24 horas para descartar recurrencia —que ocurre en aproximadamente el 5–10 % de los pacientes—.
Cuando falla la reducción no quirúrgica, existe contraindicación absoluta (como peritonitis o perforación evidente) o se sospecha una causa orgánica subyacente (por ejemplo, linfoma, pólipo o malformación congénita), se indica laparotomía exploradora con reducción manual o resección intestinal según corresponda.
La evolución es excelente si se trata oportunamente: la mortalidad es inferior al 1 % en centros especializados. Sin embargo, el retraso diagnóstico incrementa significativamente el riesgo de complicaciones graves, incluida la necrosis intestinal y la necesidad de resección extensa.