¿Qué provoca el acúfeno en algunos casos?
El acúfeno, o zumbido en los oídos, es una percepción auditiva subjetiva —como un silbido, un zumbido, un rugido o un chasquido— sin que exista una fuente sonora externa que lo provoque. Aunque muchas
El acúfeno, o zumbido en los oídos, es una percepción auditiva subjetiva —como un silbido, un zumbido, un rugido o un chasquido— sin que exista una fuente sonora externa que lo provoque. Aunque muchas personas lo experimentan de forma ocasional y transitoria, su aparición recurrente o persistente puede ser indicativa de alteraciones subyacentes que requieren evaluación médica.
Entre las causas más frecuentes se encuentran la exposición prolongada a ruidos intensos, que daña las células ciliadas de la cóclea; la presencia de cerumen impactado, que obstruye el conducto auditivo y altera la transmisión del sonido; y las infecciones del oído medio, especialmente en niños, donde la acumulación de líquido afecta la movilidad de la cadena osicular. Asimismo, trastornos vasculares como la hipertensión arterial no controlada, la ateroesclerosis o malformaciones arteriovenosas pueden generar acúfenos pulsátiles, sincronizados con el ritmo cardíaco.
Otras condiciones relevantes incluyen la pérdida auditiva inducida por edad (presbiacusia), el síndrome de Ménière —caracterizado por acúfenos, vértigo y hipoacusia fluctuante— y el uso crónico de fármacos ototóxicos, como ciertos antibióticos aminoglucósidos, diuréticos de asa o dosis elevadas de aspirina. En algunos casos, el acúfeno está asociado a trastornos neurológicos, como tumores del nervio vestibulococlear (neuroma acústico), o a factores psiquiátricos, como ansiedad y depresión, que no lo causan directamente, pero sí potencian su percepción y malestar subjetivo.
Es fundamental destacar que el acúfeno no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Su diagnóstico requiere una anamnesis detallada, exploración otológica, audiometría tonal y, según el caso, estudios complementarios como resonancia magnética cerebral o pruebas de función vestibular. El manejo debe ser integral: desde la corrección de causas reversibles hasta estrategias de reentrenamiento auditivo (TRT), terapia cognitivo-conductual y, en ocasiones, intervención farmacológica dirigida a comorbilidades asociadas.