¿Qué causa la alopecia areata?
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por la pérdida súbita y circunscrita de cabello en una o varias zonas del cuero cabelludo —y, en ocasiones, también en cejas, pest
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por la pérdida súbita y circunscrita de cabello en una o varias zonas del cuero cabelludo —y, en ocasiones, también en cejas, pestañas, barba o vello corporal—. A diferencia de otras formas de caída capilar, como la alopecia androgénica, no está relacionada con factores hormonales ni con el envejecimiento, sino con una respuesta inadecuada del sistema inmunitario.
En personas afectadas, las células inmunitarias —principalmente linfocitos T citotóxicos— reconocen erróneamente los folículos pilosos en fase anágena (crecimiento activo) como estructuras extrañas y los atacan. Este proceso inflamatorio interrumpe el ciclo folicular, provocando una transición prematura a la fase telógena (reposo), seguida de la expulsión del cabello sin daño permanente al folículo. Por eso, en muchos casos, el crecimiento capilar puede recuperarse espontáneamente o con tratamiento.
Aunque su causa exacta aún no se ha dilucidado por completo, se sabe que intervienen factores genéticos, ambientales e inmunológicos. Variaciones en genes asociados con la regulación inmunitaria —como los del complejo principal de histocompatibilidad (MHC), especialmente HLA-DRB1*04 y HLA-DQB1*03— aumentan la susceptibilidad. Asimismo, desencadenantes ambientales —como infecciones virales, estrés psicológico intenso, traumatismos locales o alteraciones en la microbiota cutánea— pueden precipitar el inicio o la recaída de la enfermedad en individuos predispuestos.
Es importante destacar que la alopecia areata no es contagiosa ni refleja una deficiencia nutricional generalizada, aunque ciertas carencias —como la de vitamina D o hierro— pueden exacerbarla o dificultar su control. Su diagnóstico se basa fundamentalmente en la exploración clínica, apoyada en algunos casos por dermatoscopia tricofítica o biopsia cutánea cuando el cuadro es atípico o refractario.