Role of Fat Grafting in Correcting Post–Lower Eyelid Blepharoplasty Hollowing
La blefaroplastia inferior, comúnmente conocida como «cirugía para eliminar las ojeras», no solo se centra en la resección del exceso de grasa suborbitaria, sino que también puede incorporar una técni
La blefaroplastia inferior, comúnmente conocida como «cirugía para eliminar las ojeras», no solo se centra en la resección del exceso de grasa suborbitaria, sino que también puede incorporar una técnica complementaria clave: el relleno con grasa autóloga. Tras la extracción cuidadosa del tejido adiposo sobrante que causa los bolsos infraorbitarios, una fracción seleccionada del mismo tejido graso —previamente obtenido mediante liposucción suave— es refinada, centrifugada y reinyectada estratégicamente en zonas de transición entre el párpado inferior y la mejilla. Este procedimiento, denominado «reinserción grasa» o «redistribución grasa», tiene como objetivo principal corregir el surco nasojugal (también llamado surco lagrimal), una depresión que contribuye significativamente al aspecto de fatiga o envejecimiento prematuro.
El efecto de este relleno no radica únicamente en la mera volumetría, sino en la restauración fisiológica de los planos anatómicos afectados por la atrofia tisular y la pérdida de soporte ligamentoso propias del envejecimiento. Al reposicionar la grasa en su ubicación natural o en un plano más profundo y estable, se logra una transición suave y armónica entre el párpado y la zona malar, eliminando la apariencia de sombra profunda y mejorando la continuidad del contorno facial. Estudios clínicos han demostrado que esta técnica combinada —extracción selectiva más reinserción dirigida— ofrece resultados más duraderos y naturales que la simple resección, reduciendo notablemente el riesgo de hundimientos postoperatorios o el aspecto «demasiado estirado» asociado a abordajes agresivos.
Es fundamental destacar que el éxito depende de una evaluación preoperatoria rigurosa: se debe diferenciar con precisión entre el exceso graso verdadero, la ptosis del tabique orbitario y la atrofia del volumen malar, ya que cada uno requiere un enfoque distinto. La técnica debe ser ejecutada por cirujanos plásticos especializados en cirugía ocular y facial, con experiencia en microanatomía periorbitaria y dominio de técnicas de manejo de tejidos blandos. El resultado óptimo no es la ausencia total de volumen, sino la armonización de los volúmenes faciales para restituir un aspecto descansado, juvenil y genuino.