Beneficios de las semillas de calabaza en la prostatitis
Los estudios científicos sugieren que las semillas de calabaza, especialmente en su forma cruda y sin cáscara, podrían ejercer efectos beneficiosos sobre la salud prostática, particularmente en hombre
Los estudios científicos sugieren que las semillas de calabaza, especialmente en su forma cruda y sin cáscara, podrían ejercer efectos beneficiosos sobre la salud prostática, particularmente en hombres con prostatitis crónica no bacteriana y síntomas asociados al síndrome de vejiga hiperactiva o al trastorno del tracto urinario inferior (LUTS).
Desde el punto de vista fitoquímico, estas semillas son ricas en fitosteroles —como el beta-sitosterol—, ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, zinc biodisponible y antioxidantes como la vitamina E y los tocoferoles. El beta-sitosterol ha demostrado en ensayos clínicos moderados inhibir la actividad de la 5-alfa reductasa, una enzima implicada en la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT), cuya acumulación favorece la hiperplasia prostática benigna y la inflamación glandular.
Además, el zinc presente en las semillas de calabaza desempeña un papel fisiológico clave: se concentra naturalmente en la próstata y participa en la regulación de la respuesta inmune local, la reparación tisular y la función antimicrobiana. Niveles bajos de zinc prostático se han asociado con mayor susceptibilidad a procesos inflamatorios crónicos y alteraciones en la barrera epitelial glandular.
Aunque no sustituyen el tratamiento farmacológico convencional —como los antiinflamatorios no esteroideos, alfabloqueantes o antibióticos en casos seleccionados—, el consumo regular de semillas de calabaza (aproximadamente 10 g al día, equivalente a una cucharada sopera) puede considerarse una estrategia complementaria segura y bien tolerada dentro de un abordaje integral. Se recomienda su ingesta cruda o ligeramente tostada, evitando productos ultraprocesados con sal añadida o conservantes.
Es fundamental destacar que la evidencia actual proviene principalmente de ensayos piloto y estudios observacionales, por lo que no se recomienda su uso como monoterapia ni como sustituto de la evaluación urológica especializada. Todo paciente con síntomas urinarios persistentes —como disuria, polaquiuria, urgencia miccional o dolor perineal— debe ser valorado mediante anamnesis detallada, tacto rectal, análisis de orina y, según criterio médico, pruebas complementarias como ecografía prostática o urodinámica.