¿Por qué me duele el abdomen bajo cada vez que tengo relaciones sexuales?
El dolor en la parte baja del abdomen tras las relaciones sexuales —también conocido como dispareunia profunda— puede tener múltiples causas, algunas benignas y otras que requieren evaluación médica oportuna. Es fundamental distinguir si el dolor es agudo o crónico, su intensidad, duración, relación con el ciclo menstrual y si se acompaña de otros síntomas como sangrado anormal, secreción vaginal, fiebre, disuria o alteraciones menstruales.
Entre las causas más frecuentes se incluyen: endometriosis (especialmente cuando el dolor empeora cerca de la menstruación y puede asociarse a dismenorrea severa), adherencias pélvicas posquirúrgicas o postramatológicas, miomatosis uterina (particularmente con miomas subserosos o pediculados que se torsionan), salpingitis crónica o infecciones pélvicas previas, quistes ováricos funcionales o endometriósicos que se irritan durante la penetración, y alteraciones del suelo pélvico como hipertonía muscular o disfunción del músculo pubococcígeo. En algunos casos, también puede relacionarse con enfermedad inflamatoria pélvica no diagnosticada, adherencias por endometriosis avanzada o incluso patología gastrointestinal o urinaria que se exacerba con la actividad sexual.
No debe descartarse la posibilidad de causas psicológicas o conductuales, como ansiedad anticipatoria, falta de lubricación adecuada, tensión muscular involuntaria o experiencias previas traumáticas, aunque siempre deben evaluarse primero las causas orgánicas. Es crucial realizar una historia clínica detallada, exploración ginecológica completa (incluyendo tacto bimanual y movilidad uterina) y, según sospecha diagnóstica, estudios complementarios como ecografía transvaginal, resonancia magnética pélvica o, en casos seleccionados, laparoscopia diagnóstica.
Recomendamos acudir a un ginecólogo especializado en dolor pélvico o medicina sexual para una evaluación integral. No se debe normalizar este síntoma: el dolor durante o después de las relaciones sexuales nunca es fisiológico y siempre merece una investigación diagnóstica rigurosa para identificar su origen y establecer un tratamiento personalizado y efectivo.