¿Qué hacer si se tuvo relaciones sexuales menos de quince días después de un aborto inducido?
Si ha tenido relaciones sexuales menos de quince días después de un aborto inducido (interrupción voluntaria del embarazo), es fundamental actuar con rapidez y precaución. Durante las primeras dos semanas posteriores al procedimiento, el útero se encuentra en proceso de cicatrización: el endometrio está regenerándose, el cuello uterino puede estar ligeramente abierto y el riesgo de infección —como la endometritis o la salpingitis— aumenta significativamente. Además, existe una posibilidad real de embarazo, ya que la ovulación puede reanudarse tan pronto como 7–10 días después del aborto, incluso antes de la primera menstruación.
Lo primero que debe hacer es acudir de inmediato a una consulta ginecológica para evaluación clínica. El médico realizará una exploración física, valorará signos de infección (fiebre, dolor pélvico, secreción vaginal anormal o maloliente) y, si es necesario, solicitará pruebas complementarias como ecografía transvaginal, análisis de sangre (hemograma, PCR) o cultivos vaginales. No se recomienda automedicarse ni usar antibióticos sin prescripción, ya que podrían enmascarar síntomas o favorecer resistencias.
También es crucial iniciar un método anticonceptivo eficaz de forma inmediata: los anticonceptivos hormonales combinados o progestágenos solos pueden iniciarse el mismo día del aborto; el DIU de cobre o hormonal también es una opción segura y altamente efectiva, incluso en el momento del procedimiento o en las primeras semanas posteriores, siempre que no haya contraindicaciones. Evite cualquier relación sexual hasta que el médico lo autorice explícitamente —generalmente tras confirmar la ausencia de complicaciones y la adecuada cicatrización, lo que suele requerir al menos 2–3 semanas—.
Recuerde que el seguimiento postaborto no es opcional: una revisión a los 7–14 días permite descartar complicaciones tardías, evaluar la evolución del sangrado y reforzar la consejería en salud reproductiva. Si presenta fiebre mayor de 38 °C, dolor abdominal intenso, sangrado abundante (más de dos compresas por hora durante más de dos horas) o malestar general progresivo, busque atención médica de urgencia sin demora.