¿Se pueden extirpar los tumores cutáneos?
Sí, la mayoría de los tumores cutáneos pueden extirparse quirúrgicamente, y la cirugía es, con frecuencia, el tratamiento principal y más efectivo, especialmente cuando se diagnostican de forma temprana. La técnica específica depende del tipo histológico (por ejemplo, carcinoma basocelular, carcinoma espinocefálico, melanoma), su tamaño, localización, profundidad de invasión y si existe sospecha de afectación linfática o metastásica.
Entre los procedimientos más comunes se incluyen la escisión quirúrgica con márgenes adecuados —cuya amplitud varía según el diagnóstico: por ejemplo, 4–5 mm para carcinomas basocelulares de bajo riesgo, hasta 1–2 cm o más en melanomas—, la cirugía de Mohs (particularmente útil en tumores localizados en zonas críticas como cara, orejas o cuero cabelludo, o en lesiones recurrentes), y, en algunos casos, la criocirugía, la electrocoagulación o la exéresis curetaje. Tras la intervención, siempre se envía el tejido resecado a estudio anatomopatológico para confirmar el diagnóstico, evaluar la completitud de la extirpación y determinar si se requieren medidas adicionales.
Es fundamental que la evaluación y el manejo sean realizados por un dermatólogo o un cirujano especializado en oncología cutánea, ya que una extirpación inadecuada puede asociarse con recurrencia local o diseminación. Además, tras la cirugía, se recomienda seguimiento clínico periódico y autoexploración cutánea regular, especialmente en pacientes con antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.