¿Cuándo se forma el líquido amniótico durante el embarazo?
El líquido amniótico comienza a formarse aproximadamente una semana después de la fecundación, cuando el blastocisto se implanta en el endometrio. En esta etapa inicial, el líquido proviene principalm
El líquido amniótico comienza a formarse aproximadamente una semana después de la fecundación, cuando el blastocisto se implanta en el endometrio. En esta etapa inicial, el líquido proviene principalmente del plasma materno que atraviesa la membrana coriónica por difusión y filtración. A partir de la semana 8–10 de gestación, el feto comienza a contribuir activamente al volumen mediante la producción de orina fetal, que se convierte en la fuente principal del líquido amniótico durante el segundo y tercer trimestres.
La cantidad de líquido amniótico aumenta progresivamente hasta alcanzar su pico entre las semanas 34 y 36 de embarazo, con un volumen promedio de 800–1000 mL. Posteriormente, disminuye lentamente hasta el término, momento en el que suele oscilar entre 500 y 800 mL. Su composición evoluciona a lo largo de la gestación: inicialmente es similar al plasma materno, pero tras la iniciación de la función renal fetal, adquiere mayor concentración de urea, creatinina y electrolitos, además de células epiteliales descamadas, lanugo y sustancia grasa proveniente de la piel fetal.
La evaluación clínica del líquido amniótico se realiza habitualmente mediante ecografía obstétrica, utilizando el índice de líquido amniótico (ILA) o la profundidad máxima vertical (PMV). Valores anormales —hiperpolihidramnios (ILA ≥ 25 cm) o oligohidramnios (ILA ≤ 5 cm)— pueden asociarse con patologías fetales, placentarias o maternas, como malformaciones del sistema urinario fetal, insuficiencia placentaria, diabetes mellitus gestacional o ruptura prematura de membranas. Por ello, su seguimiento forma parte integral del control prenatal.