¿Qué hacer cuando duele durante las relaciones sexuales?
El dolor durante las relaciones sexuales, conocido médicamente como dispareunia, es un síntoma frecuente que afecta a personas de cualquier edad y género, aunque se reporta con mayor frecuencia en muj
El dolor durante las relaciones sexuales, conocido médicamente como dispareunia, es un síntoma frecuente que afecta a personas de cualquier edad y género, aunque se reporta con mayor frecuencia en mujeres. No debe considerarse normal ni ignorarse: puede ser la manifestación de condiciones subyacentes que requieren evaluación clínica específica.
Las causas posibles son diversas e incluyen factores orgánicos y psicológicos. Entre los más comunes se encuentran infecciones del tracto genital inferior —como vaginitis bacteriana, candidiasis o tricomoniasis—, alteraciones hormonales asociadas a la menopausia o lactancia (que provocan atrofia vaginal y sequedad), endometriosis, miomas uterinos, adherencias pélvicas postrasquirúrgicas o inflamatorias, y trastornos del suelo pélvico como el espasmo del músculo pubococcígeo. También pueden contribuir factores psicológicos, como ansiedad, estrés postraumático sexual o miedo al dolor, así como aspectos técnicos, como lubricación insuficiente, posición coital inadecuada o falta de excitación previa.
Es fundamental acudir a un especialista —ginecólogo, urólogo o médico de medicina física y rehabilitación con experiencia en salud pélvica— para una evaluación integral. Esta incluye anamnesis detallada, exploración física cuidadosa (con énfasis en la musculatura del suelo pélvico y la movilidad de estructuras pélvicas) y, según corresponda, pruebas complementarias como citología, cultivos vaginales, ecografía transvaginal o resonancia magnética pélvica.
El tratamiento depende de la causa identificada y suele ser multidisciplinar: antimicrobianos para infecciones, terapia hormonal local en casos de atrofia genitourinaria, fisioterapia pélvica para disfunciones musculares, intervenciones quirúrgicas selectivas (por ejemplo, en endometriosis avanzada) y apoyo psicológico o sexológico cuando hay componentes emocionales significativos. La educación sexual, el uso adecuado de lubricantes a base de agua o silicona, y la comunicación abierta con la pareja también forman parte esencial del manejo integral.
Ignorar el dolor coital puede retrasar el diagnóstico de patologías potencialmente graves y afectar negativamente la calidad de vida, la intimidad y la salud mental. Por ello, buscar atención médica temprana no solo es recomendable: es un acto de autocuidado fundamental.