¿Qué medicamentos puede tomar una persona de 77 años con dolor en las piernas?
Un paciente de 77 años que presenta dolor en las extremidades inferiores requiere una evaluación clínica integral antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico. El dolor en las piernas en perso
Un paciente de 77 años que presenta dolor en las extremidades inferiores requiere una evaluación clínica integral antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico. El dolor en las piernas en personas mayores no es un síntoma aislado ni autolimitado: puede derivar de múltiples causas, entre ellas artrosis de cadera o rodilla, neuropatía periférica asociada a diabetes o déficit vitamínico, enfermedad arterial periférica, miopatías, trastornos óseos como la osteoporosis con microfracturas, o incluso efectos adversos de medicamentos como las estatinas.
No se recomienda automedicarse ni administrar analgésicos sin diagnóstico previo. En este grupo etario, el paracetamol sigue siendo el fármaco de primera línea para el dolor leve a moderado, siempre que la función hepática y renal sea adecuada y la dosis no supere los 3 g/día para evitar toxicidad hepática. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) deben evitarse en la mayoría de los ancianos debido al alto riesgo de úlceras gastroduodenales, insuficiencia renal aguda y exacerbación de la insuficiencia cardíaca.
Si el dolor tiene origen neuropático —por ejemplo, con sensación de quemazón, hormigueo o descargas eléctricas— pueden considerarse gabapentina o pregabalina, ajustando la dosis según la depuración renal (GFR). En casos de dolor crónico por artrosis avanzada, el tratamiento debe ser multimodal: incluye fisioterapia supervisada, control del peso, uso de dispositivos de apoyo y, si está indicado, infiltraciones intraarticulares bajo imagen guiada.
Es fundamental descartar causas sistémicas: un perfil bioquímico completo (incluyendo calcio, vitamina D, glucosa, creatinina y TSH), electroforesis de proteínas séricas y, en algunos casos, resonancia magnética de columna o miembros inferiores. Cualquier tratamiento farmacológico debe prescribirse tras valoración geriátrica individualizada, teniendo en cuenta la polifarmacia, la fragilidad y la función cognitiva del paciente.