¿Es segura la corrección de las ojeras con ácido hialurónico?
La corrección de las ojeras con ácido hialurónico es una intervención estética frecuente y, en general, segura cuando se realiza por profesionales médicos especializados y bajo estrictos criterios de
La corrección de las ojeras con ácido hialurónico es una intervención estética frecuente y, en general, segura cuando se realiza por profesionales médicos especializados y bajo estrictos criterios de indicación y técnica.
El ácido hialurónico es un polisacárido natural presente en los tejidos conectivos humanos, con propiedades hidratantes y voluminizadoras comprobadas. Su uso en el surco lagrimal —la depresión que se extiende desde el borde interno del ojo hacia la mejilla— busca restaurar el volumen perdido con la edad, corregir sombras estáticas y mejorar la transición entre el párpado inferior y la zona malar.
No obstante, su seguridad depende críticamente de varios factores: la experiencia del médico en anatomía periorbitaria, la elección del producto (se prefieren formulaciones de baja densidad y alta cohesividad para esta zona delicada), la técnica de inyección (idealmente mediante cánula romo para minimizar riesgos vasculares) y la evaluación previa exhaustiva del paciente, incluyendo antecedentes de alteraciones de la coagulación, patologías autoinmunes o reacciones alérgicas previas a productos de relleno.
Los efectos adversos más comunes son leves y transitorios: edema localizado, equimosis o eritema, que suelen resolverse en 3–7 días. Complicaciones graves —como isquemia cutánea, necrosis dérmica o pérdida visual— son extremadamente raras, pero potencialmente catastróficas, y están asociadas principalmente a inyecciones intravasculares inadvertidas en territorios arteriales como la oftálmica o sus ramas.
Por ello, la Sociedad Española de Medicina Estética y el Colegio Oficial de Médicos recomiendan que este procedimiento solo sea realizado por médicos especialistas en dermatología, medicina estética o cirugía plástica, con formación específica en técnicas de inyección facial avanzada y acceso inmediato a protocolos de manejo de emergencias —incluyendo la disponibilidad de hialuronidasa, la enzima capaz de degradar rápidamente el ácido hialurónico en caso de complicaciones vasculares.
En resumen, la corrección del surco lagrimal con ácido hialurónico es una opción terapéutica válida y segura dentro de su perfil de riesgo-beneficio adecuado, siempre que se respeten los estándares éticos, técnicos y de seguridad establecidos por la comunidad médica especializada.