Cómo apoyar a una joven que está considerando abandonar sus estudios
En la práctica clínica diaria, es frecuente encontrar adolescentes —especialmente chicas— que expresan un deseo intenso de abandonar sus estudios. Este fenómeno no debe interpretarse como una simple r
En la práctica clínica diaria, es frecuente encontrar adolescentes —especialmente chicas— que expresan un deseo intenso de abandonar sus estudios. Este fenómeno no debe interpretarse como una simple rebeldía o falta de motivación, sino como una señal potencial de malestar psicológico subyacente. Factores como la ansiedad social, el trastorno depresivo mayor, el agotamiento académico crónico («burnout» escolar), la presión excesiva por el rendimiento o experiencias de acoso escolar pueden manifestarse precisamente mediante la idea recurrente de dejar los estudios.
El abordaje terapéutico requiere una evaluación integral: primero, descartar causas médicas asociadas —como alteraciones del sueño, déficits nutricionales o trastornos endocrinos— que puedan afectar la concentración y el estado de ánimo. Luego, se recomienda una valoración psicológica especializada para identificar posibles trastornos del estado de ánimo, ansiedad generalizada o síntomas de estrés postraumático. Es fundamental escuchar sin juicios, validar la experiencia subjetiva de la joven y explorar qué emociones específicas (vergüenza, impotencia, miedo al fracaso) están vinculadas a su entorno académico.
No se trata de convencerla de «aguantar» ni de minimizar su sufrimiento, sino de colaborar en la construcción de un plan personalizado: puede incluir ajustes académicos temporales —como reducción de carga lectiva o pausas estructuradas—, intervención psicoterapéutica basada en la terapia cognitivo-conductual o la terapia centrada en la compasión, y, cuando corresponda, tratamiento farmacológico supervisado por un psiquiatra infantil y adolescente. La participación activa de la familia y la coordinación con el equipo educativo también son elementos clave para garantizar un soporte coherente y sostenible.
Recordemos que el deseo de retirarse del sistema educativo muchas veces refleja una necesidad legítima de protección emocional y reorganización interna. Abordarlo con empatía clínica, rigor diagnóstico y respuestas adaptadas no solo favorece la recuperación del bienestar psicológico, sino que también fortalece la resiliencia a largo plazo.