¿Cómo desinfectar la ropa tras padecer varicela?
La varicela es una infección viral altamente contagiosa causada por el virus varicela-zóster (VZV), que se transmite principalmente por vía aérea y por contacto directo con las lesiones cutáneas. Dura
La varicela es una infección viral altamente contagiosa causada por el virus varicela-zóster (VZV), que se transmite principalmente por vía aérea y por contacto directo con las lesiones cutáneas. Durante la fase activa de la enfermedad, el virus puede persistir en ropa, toallas y otros objetos textiles que hayan estado en contacto con las vesículas o secreciones. Por ello, la desinfección adecuada de la ropa es una medida clave para prevenir la transmisión secundaria, especialmente en entornos familiares o comunitarios.
La ropa utilizada por una persona con varicela debe lavarse de forma inmediata y separada del resto de la colada. Se recomienda emplear agua caliente (mínimo 60 °C) junto con un detergente convencional, ya que esta temperatura inactiva eficazmente al VZV. Si la prenda no tolera altas temperaturas, se puede optar por un ciclo de lavado a 40 °C combinado con un desinfectante textil autorizado por las autoridades sanitarias —por ejemplo, aquellos que contienen peróxido de hidrógeno o compuestos de cloro estabilizados—, siempre siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante.
No se recomienda el uso de lejía doméstica (hipoclorito de sodio) sobre tejidos delicados ni sin dilución adecuada, debido a su potencial corrosivo y a la posibilidad de dañar las fibras o causar irritación dérmica. Asimismo, los métodos físicos complementarios —como la exposición prolongada a la luz solar directa o el secado en secadora a temperatura elevada durante al menos 20 minutos— pueden reforzar la inactivación viral, aunque nunca deben sustituir al lavado adecuado.
Es fundamental recordar que la transmisión del virus ocurre principalmente antes de la aparición del exantema y durante los primeros días de las lesiones vesiculares. Por tanto, la higiene textil debe integrarse dentro de un conjunto más amplio de medidas: aislamiento respiratorio y cutáneo del paciente, lavado frecuente de manos con agua y jabón, y evitación del contacto con personas inmunocomprometidas o no vacunadas. En caso de dudas sobre protocolos específicos —especialmente en centros sanitarios o residencias—, debe consultarse a un especialista en prevención de infecciones.