¿Cuántos días después de la cirugía de párpados dobles se puede mojar la zona operada?
Tras la cirugía de blefaroplastia para crear un pliegue palpebral superior —comúnmente conocida como «cirugía de doble párpado»— una de las dudas más frecuentes entre los pacientes es cuándo pueden mo
Tras la cirugía de blefaroplastia para crear un pliegue palpebral superior —comúnmente conocida como «cirugía de doble párpado»— una de las dudas más frecuentes entre los pacientes es cuándo pueden mojar la zona intervenida. Tras la retirada de los puntos, generalmente realizada entre el quinto y el séptimo día postoperatorio, la herida sigue en fase temprana de cicatrización: aunque la epidermis comienza a cerrarse, la dermis y los tejidos subyacentes aún presentan fragilidad estructural y mayor susceptibilidad a infecciones.
Los especialistas en cirugía plástica y oftalmológica recomiendan evitar el contacto directo con agua —incluida el agua del grifo, piscinas, saunas y baños calientes— durante al menos 72 horas tras la desbridación. Esto permite que la costra inicial se estabilice y reduzca el riesgo de maceración tisular o contaminación bacteriana. Durante este periodo, se sugiere limpiar la zona con soluciones antisépticas suaves prescritas por el cirujano, aplicadas mediante gasa estéril sin fricción.
Una vez transcurridas las primeras 72 horas sin complicaciones (es decir, sin signos de inflamación excesiva, secreción purulenta o aumento del dolor), se puede permitir un lavado muy cuidadoso con agua tibia y jabón neutro, evitando frotar y secando la zona con toque ligero usando una toalla limpia y seca. No obstante, la inmersión prolongada —como en bañeras o piscinas— debe posponerse hasta pasadas dos semanas desde la cirugía, y siempre bajo criterio médico individualizado.
Es fundamental recordar que cada paciente presenta una respuesta cicatricial distinta, influenciada por factores como la edad, el estado nutricional, la presencia de enfermedades sistémicas (por ejemplo, diabetes o alteraciones de la coagulación) y el cumplimiento estricto de las indicaciones postoperatorias. Cualquier signo de infección —enrojecimiento progresivo, calor local, edema persistente o fiebre— requiere evaluación inmediata por parte del equipo quirúrgico.