¿Vuelven a crecer las cejas de los niños tras afeitárselas?
Es una creencia popular, especialmente entre los padres primerizos, que afeitarse las cejas de un bebé o niño pequeño —por ejemplo, para «darles forma» o «estimular su crecimiento»— favorece un desarr
Es una creencia popular, especialmente entre los padres primerizos, que afeitarse las cejas de un bebé o niño pequeño —por ejemplo, para «darles forma» o «estimular su crecimiento»— favorece un desarrollo más denso o rápido del vello. Sin embargo, desde el punto de vista dermatológico y fisiológico, esta práctica no tiene fundamento científico.
Las cejas, al igual que el resto del vello corporal, se desarrollan a partir de folículos pilosos ubicados en la dermis. El ciclo de crecimiento del cabello (incluido el de las cejas) consta de tres fases: anágena (crecimiento activo), catágena (transición) y telógena (reposo y caída). La genética, los niveles hormonales y el estado nutricional son los principales determinantes de la densidad, grosor y pigmentación del vello, no la intervención mecánica sobre el tallo piloso.
Rasurar o depilar las cejas de un menor no altera la estructura ni la actividad del folículo piloso. Lo único que se modifica es la longitud visible del vello; tras el afeitado, el pelo recién emergente puede parecer más grueso o oscuro debido a su extremo romo y a la ausencia de la punta afinada naturalmente por el desgaste cotidiano. Esta ilusión óptica no refleja un cambio real en el diámetro ni en la tasa de crecimiento.
Además, esta práctica conlleva riesgos innecesarios: irritación cutánea, microlesiones, infecciones bacterianas (como foliculitis) o incluso cicatrices hipertróficas, particularmente en la piel fina y sensible de los lactantes y niños pequeños. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) desaconseja expresamente cualquier tipo de depilación o afeitado en menores de edad sin indicación médica justificada.
En resumen, las cejas de un niño sí volverán a crecer tras ser afeitadas —como lo haría cualquier vello corporal—, pero no lo harán de forma más abundante, más oscura ni más rápida. El desarrollo normal del vello superciliar sigue un patrón individual programado genéticamente y regulado por factores endocrinos, sin influencia de intervenciones externas no médicas.