¿Qué alimentos pueden ayudar a inhibir las células cancerosas en el cáncer gástrico?
La alimentación desempeña un papel complementario —no sustitutivo— en el manejo integral del cáncer gástrico. Aunque ningún alimento por sí solo puede inhibir directamente las células cancerosas ni re
La alimentación desempeña un papel complementario —no sustitutivo— en el manejo integral del cáncer gástrico. Aunque ningún alimento por sí solo puede inhibir directamente las células cancerosas ni reemplazar los tratamientos oncológicos convencionales (como cirugía, quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas), ciertos compuestos bioactivos presentes en alimentos naturales han demostrado, en estudios preclínicos y observacionales, propiedades que podrían modular procesos biológicos asociados a la progresión tumoral.
Por ejemplo, los polifenoles del té verde (especialmente la epigalocatequina-3-galato, o EGCG), los isotiocianatos derivados de vegetales crucíferos como el brócoli y la coliflor, y los carotenoides presentes en frutas y verduras de color naranja o rojo (como zanahorias, tomates y calabaza) exhiben actividad antioxidante, antiinflamatoria y potencialmente antiproliferativa en modelos celulares y animales. Asimismo, el ajo crudo contiene alicina y compuestos organosulfurados con efectos moduladores sobre la apoptosis y la angiogénesis tumoral, según evidencia experimental limitada pero consistente.
No obstante, es fundamental subrayar que estos hallazgos no se traducen en recomendaciones clínicas para uso terapéutico. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) enfatizan que no existe evidencia científica robusta que respalde la eficacia de dietas específicas o suplementos nutricionales para tratar o curar el cáncer gástrico. Al contrario, el consumo inadecuado de suplementos antioxidantes durante la quimiorradioterapia podría interferir con la acción citotóxica de los tratamientos estándar.
Desde el punto de vista nutricional, el enfoque recomendado para pacientes con cáncer gástrico se centra en una dieta equilibrada, rica en alimentos integrales, baja en sal añadida, productos ultraprocesados y carnes procesadas —factores asociados a mayor riesgo de desarrollo y recurrencia—, y adaptada individualmente según la fase clínica, las secuelas del tratamiento (como malabsorción tras gastrectomía) y el estado nutricional basal. La supervisión por parte de un dietista-nutricionista especializado en oncología es esencial para prevenir la desnutrición y optimizar la tolerancia terapéutica.