¿Se pueden tratar las manchas postacné con pomadas?
Los queloides y las cicatrices postacnéicas constituyen un desafío clínico frecuente en dermatología. A diferencia de las lesiones inflamatorias activas, las marcas residuales —como las cicatrices atr
Los queloides y las cicatrices postacnéicas constituyen un desafío clínico frecuente en dermatología. A diferencia de las lesiones inflamatorias activas, las marcas residuales —como las cicatrices atróficas, las hiperpigmentaciones posinflamatorias o las cicatrices hipertróficas— no responden a tratamientos antibacterianos ni antiinflamatorios convencionales.
No existe una pomada única capaz de eliminar completamente las cicatrices del acné. Algunos preparados tópicos, como los que contienen ácido retinoico, ácido glicólico o niacinamida, pueden mejorar la textura cutánea y atenuar ligeramente la pigmentación posinflamatoria, pero su eficacia es limitada y requiere meses de aplicación constante. En el caso de cicatrices atróficas (como las en "caja de fresas" o "rodillo"), los fármacos tópicos carecen de evidencia sólida para inducir remodelación dérmica significativa.
El abordaje efectivo depende de la tipología y profundidad de la cicatriz. Las opciones con respaldo científico incluyen láser fraccional no ablativo o ablative, microneedling, rellenos dérmicos con ácido hialurónico en casos seleccionados, y peelings químicos profundos bajo supervisión especializada. Estos procedimientos actúan estimulando la neocolagénesis y la regeneración tisular, mecanismos que ningún ungüento tópico puede replicar de forma aislada.
Es fundamental evitar automedicarse con corticoides tópicos u otros fármacos sin prescripción, ya que pueden causar atrofia cutánea, telangiectasias o alteraciones pigmentarias permanentes. La evaluación dermatológica previa es indispensable para establecer un diagnóstico histopatológico preciso y diseñar un plan terapéutico individualizado.