¿Qué precauciones deben tomarse en caso de fiebre hemorrágica?
La fiebre hemorrágica es un grupo de enfermedades infecciosas graves causadas por diversos virus, como el virus Hanta, el virus del Ébola, el virus de Lassa o el virus del dengue en sus formas más severas. Estas afecciones se caracterizan por fiebre alta, alteraciones en la coagulación sanguínea, trombocitopenia, afectación vascular y, en casos avanzados, sangrado espontáneo y fallo multiorgánico.
Entre las medidas preventivas fundamentales destacan: evitar el contacto con roedores y sus excretas (principal vía de transmisión de los hantavirus), usar protección personal (guantes, mascarilla N95, bata impermeable) al atender pacientes sospechosos o confirmados, y aplicar rigurosas medidas de bioseguridad en entornos clínicos y laboratorios. En zonas endémicas, es esencial el control ambiental de vectores —como mosquitos para el dengue o la fiebre amarilla— mediante eliminación de criaderos y uso de repelentes.
Desde el punto de vista clínico, se debe sospechar tempranamente ante fiebre persistente acompañada de mialgias intensas, cefalea retroorbitaria, petequias, epistaxis, gingivorragia o sangrado gastrointestinal. No se recomienda el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ni ácido acetilsalicílico, ya que agravan el riesgo hemorrágico. El manejo es principalmente de soporte: hidratación cuidadosa (evitando sobrecarga volémica), corrección de trastornos electrolíticos y coagulopatías, transfusión de plaquetas o plasma fresco congelado según indicación, y monitoreo estrecho de función renal y respiratoria.
Algunas fiebres hemorrágicas tienen tratamiento antiviral específico: por ejemplo, la ribavirina está indicada en la fiebre de Lassa y ciertos hantavirus, siempre que se inicie precozmente. La vacunación está disponible para algunas variantes, como la fiebre amarilla y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (causada por hantavirus en Corea), aunque su disponibilidad varía según región. Finalmente, cualquier caso sospechoso debe notificarse inmediatamente a las autoridades sanitarias competentes, dado su potencial de brote y alto índice de morbilidad y mortalidad.