¿Qué significa que la menstruación sea escasa, viscosa y con hilos?
La aparición de secreción vaginal con aspecto filamentoso («tirando hilos»), viscosa y en cantidad escasa durante el ciclo menstrual puede tener varias causas fisiológicas o patológicas. Desde el punto de vista fisiológico, este tipo de moco cervical es típico de la fase preovulatoria, cuando los niveles de estrógeno aumentan progresivamente: el moco se vuelve claro, elástico, transparente y muy distensible —similar a la clara de huevo—, lo que favorece la movilidad espermática. En este contexto, su presencia es normal y forma parte del patrón fisiológico de la fertilidad.
No obstante, si esta secreción persiste fuera del período fértil, aparece de forma aislada sin relación con la ovulación, o se acompaña de otros síntomas como sequedad vaginal, dispareunia, alteraciones del ciclo (amenorrea, oligomenorrea), pérdida de libido o sofocos, debe considerarse la posibilidad de un trastorno hormonal subyacente. Entre las causas más frecuentes se incluyen el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la hiperprolactinemia, la insuficiencia ovárica prematura o alteraciones tiroideas (hipotiroidismo o hipertiroidismo). Asimismo, ciertos medicamentos —como anticonceptivos hormonales orales, antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o antipsicóticos— pueden modificar la producción y calidad del moco cervical.
Otras causas no hormonales incluyen infecciones del tracto genital inferior (vaginitis bacteriana, candidiasis o tricomoniasis), inflamación crónica del cuello uterino (cervicitis), o secuelas de procedimientos ginecológicos (como conización o cauterización). En mujeres mayores de 45 años, esta presentación puede anticipar la transición menopáusica, caracterizada por una disminución progresiva de estrógenos y atrofia del epitelio cervical y vaginal.
Es fundamental realizar una evaluación integral: anamnesis detallada (patrón menstrual, uso de fármacos, síntomas asociados), exploración ginecológica y, según corresponda, pruebas complementarias como determinación sérica de FSH, LH, estradiol, prolactina, TSH y hormonas tiroideas, así como citología cervicovaginal y ecografía pélvica. El tratamiento dependerá de la causa identificada y puede incluir ajuste hormonal, terapia antimicrobiana específica, manejo sintomático con lubricantes o estrógenos tópicos, o seguimiento especializado en endocrinología reproductiva o menopausia.