¿Cómo se debe tratar una disminución del flujo menstrual?
La disminución del volumen menstrual (hipomenorrea) puede tener múltiples causas, desde alteraciones hormonales benignas hasta condiciones médicas subyacentes que requieren evaluación. Es fundamental distinguir entre una variación fisiológica —como la que ocurre en los primeros años tras la menarquía o en los años previos a la menopausia— y una alteración patológica. Factores comunes incluyen el estrés crónico, cambios significativos de peso, ejercicio físico intenso, trastornos de la tiroides (hipotiroidismo o hipertiroidismo), hiperprolactinemia, síndrome de ovario poliquístico (SOP), insuficiencia ovárica prematura o secuelas de procedimientos uterinos como legrados repetidos o ablación endometrial.
No se recomienda iniciar tratamientos empíricos sin diagnóstico previo. Lo primero es una valoración clínica integral: anamnesis detallada (patrón menstrual previo, antecedentes ginecológicos, uso de anticonceptivos, hábitos de vida), exploración física y pruebas complementarias según sospecha. Estas pueden incluir análisis hormonales (FSH, LH, estradiol, prolactina, TSH, testosterona libre), ecografía pélvica transvaginal para evaluar grosor endometrial y morfología ovárica, y, en casos seleccionados, histeroscopia.
El manejo depende de la causa identificada. Por ejemplo, en déficit hormonal asociado a estrés o bajo peso, se prioriza la corrección del equilibrio energético y psicológico; en SOP, puede indicarse metformina o anticonceptivos orales combinados; en hipotiroidismo, el reemplazo con levotiroxina; y en hiperprolactinemia, inhibidores de la prolactina como cabergolina. Nunca se debe automedicar con fitoterapia o suplementos sin supervisión médica, ya que algunos pueden interferir con la función endocrina o la coagulación.
Si la hipomenorrea aparece de forma súbita, se asocia a infertilidad, dolor pélvico, pérdida de cabello, galactorrea o alteraciones del ciclo ovulatorio, es indispensable consultar de forma temprana con un ginecólogo o endocrinólogo especializado en reproducción. El objetivo no es solo restablecer el flujo, sino garantizar la salud reproductiva, metabólica y ósea a largo plazo.