¿Por qué aparecen moretones en la piel tras una inyección?
Es frecuente observar la aparición de equimosis —es decir, manchas azuladas o violáceas en la piel— tras la administración de una inyección. Este fenómeno no suele representar un riesgo para la salud,
Es frecuente observar la aparición de equimosis —es decir, manchas azuladas o violáceas en la piel— tras la administración de una inyección. Este fenómeno no suele representar un riesgo para la salud, sino que responde a un mecanismo fisiológico bien conocido: durante la punción, la aguja puede lesionar pequeños vasos sanguíneos (capilares o venas superficiales), lo que provoca una mínima extravasación de sangre al tejido subcutáneo. Al acumularse allí, los glóbulos rojos liberan hemoglobina, cuya degradación genera pigmentos como la biliverdina y la bilirrubina, responsables del cambio característico de color —de morado a verde-amarillento— durante la resolución espontánea del hematoma.
Varios factores pueden favorecer la aparición de estas equimosis: la técnica de inyección (ángulo inadecuado, presión excesiva o movimientos bruscos al retirar la aguja), la anatomía del paciente (piel fina, tejido subcutáneo escaso o vasos más frágiles, especialmente en personas mayores), ciertos medicamentos (como antiagregantes plaquetarios, anticoagulantes o corticoides sistémicos) y condiciones clínicas subyacentes que afectan la coagulación o la integridad vascular (por ejemplo, trombocitopenia leve, enfermedad de von Willebrand o deficiencias vitamínicas como la C o K).
No se recomienda masajear la zona tras la inyección, ya que esto podría ampliar la lesión vascular y empeorar la extensión del hematoma. En su lugar, se sugiere aplicar presión suave y constante durante 30 a 60 segundos tras la retirada de la aguja, y evitar ejercer fuerza sobre el área durante las primeras horas. La mayoría de las equimosis desaparecen por completo en 7 a 14 días sin tratamiento específico. Si aparecen con frecuencia, son de gran tamaño, se acompañan de sangrado espontáneo o persisten más de tres semanas, debe valorarse la posibilidad de una alteración hemostática subyacente mediante pruebas analíticas adecuadas.