¿Qué es esa cicatriz roja y elevada que aparece tras una rozadura en la rodilla?
Tras una abrasión en la rodilla, es frecuente observar una lesión cutánea rojiza y elevada que puede generar inquietud. Esta protuberancia no es una cicatriz habitual, sino probablemente una cicatriz
Tras una abrasión en la rodilla, es frecuente observar una lesión cutánea rojiza y elevada que puede generar inquietud. Esta protuberancia no es una cicatriz habitual, sino probablemente una cicatriz hipertrófica: una respuesta exagerada del tejido conectivo durante la fase de reparación tras una lesión dérmica superficial.
Las abrasiones —especialmente en zonas sometidas a fricción constante como la rodilla— pueden dañar parcialmente la dermis, estimulando una producción excesiva de colágeno por los fibroblastos. A diferencia de las cicatrices queloides, las hipertróficas permanecen dentro de los límites de la herida original, presentan un relieve firme, color rojo intenso o violáceo, y suelen acompañarse de prurito o sensibilidad local. No son malignas ni representan riesgo sistémico, pero su evolución puede extenderse varios meses.
El manejo conservador incluye compresión con vendajes elásticos, aplicación tópica de silicona en forma de geles o láminas, y protección solar rigurosa para evitar la hiperpigmentación postinflamatoria. En casos persistentes o sintomáticos, se recomienda evaluación dermatológica para valorar opciones terapéuticas como infiltraciones intralesionales de corticosteroides o láser vascular pulsado.
Es fundamental diferenciar esta respuesta cicatricial fisiológica de otras entidades: infecciones bacterianas secundarias (con eritema progresivo, calor, pus o fiebre), reacciones alérgicas a antisépticos o apósitos, o raras manifestaciones inflamatorias como la granulomatosis de contacto. Si la lesión aumenta de tamaño, supura, o se acompaña de linfangitis o fiebre, debe consultarse de inmediato a un profesional sanitario.