¿Por qué los pacientes con bronquitis presentan fiebre leve?
La bronquitis, ya sea aguda o crónica, puede cursar con fiebre leve —generalmente entre 37,5 °C y 38,5 °C— que no debe ser ignorada, aunque tampoco suele requerir tratamiento antipirético específico e
La bronquitis, ya sea aguda o crónica, puede cursar con fiebre leve —generalmente entre 37,5 °C y 38,5 °C— que no debe ser ignorada, aunque tampoco suele requerir tratamiento antipirético específico en ausencia de síntomas molestos. Esta elevación térmica refleja una respuesta inmunitaria localizada en las vías respiratorias bajas: el epitelio bronquial, al verse afectado por virus (como rinovirus, virus sincitial respiratorio o influenza) o, con menor frecuencia, por bacterias (por ejemplo, Mycoplasma pneumoniae o Bordetella pertussis), libera citocinas proinflamatorias como interleucina-1β, interleucina-6 y factor de necrosis tumoral alfa. Estas moléculas actúan sobre el hipotálamo, ajustando el punto de regulación térmica del organismo.
No toda fiebre en el contexto de bronquitis indica complicación; sin embargo, su persistencia más allá de los primeros tres a cinco días, su ascenso progresivo o su asociación con disnea intensa, expectoración purulenta abundante, dolor torácico pleurítico o alteración del estado general debe alertar sobre posibles complicaciones como neumonía, exacerbación de EPOC o bronquiectasias subyacentes. En pacientes mayores, inmunodeprimidos o con comorbilidades cardiorespiratorias, incluso una fiebre moderada merece evaluación clínica temprana.
El manejo inicial se centra en el soporte sintomático: hidratación adecuada, reposo y, si es necesario, antitérmicos como paracetamol. Los antibióticos no están indicados de forma rutinaria en la bronquitis aguda viral, dado su origen predominantemente vírico y la baja probabilidad de sobreinfección bacteriana. Su uso debe reservarse para casos con criterios objetivos de infección bacteriana confirmada o altamente sospechosa, evitando así la selección de cepas resistentes.