Qué tener en cuenta antes de someterse a un tratamiento para las ojeras
Antes de someterse a un tratamiento para reducir las ojeras, es fundamental realizar una evaluación médica exhaustiva para identificar su causa subyacente. Las ojeras no son una entidad única: pueden
Antes de someterse a un tratamiento para reducir las ojeras, es fundamental realizar una evaluación médica exhaustiva para identificar su causa subyacente. Las ojeras no son una entidad única: pueden originarse por factores vasculares (como la congestión venosa y la delgadez cutánea que exagera la visibilidad de los vasos), pigmentarios (hiperpigmentación postinflamatoria o melanosis constitucional), estructurales (hundimientos en la fosa nasolacrimal o bolsas grasas prominentes) o una combinación de estos mecanismos.
El especialista —idealmente un dermatólogo, oftalmólogo con experiencia en cirugía periorbitaria o un cirujano plástico certificado— debe valorar la morfología facial, el tipo de piel, la presencia de alergias crónicas, rinitis alérgica, hábitos de sueño, hidratación y antecedentes de frotamiento ocular frecuente. Asimismo, se recomienda suspender, bajo supervisión médica, fármacos anticoagulantes como la aspirina, el ibuprofeno o suplementos como la vitamina E y el ginkgo biloba al menos 10 días antes del procedimiento, para minimizar el riesgo de equimosis y hematomas.
También es crucial evitar la exposición solar intensa y el uso de retinoides tópicos o ácidos exfoliantes durante la semana previa, ya que incrementan la fragilidad capilar y la susceptibilidad a irritaciones. En pacientes con tendencia al edema periorbitario, se aconseja limitar la ingesta de sal y alcohol en las 48 horas anteriores. Finalmente, se debe informar al profesional sobre cualquier patología sistémica activa —como enfermedades autoinmunes, trastornos de la coagulación o infecciones agudas—, pues podrían contraindicar temporalmente la intervención o requerir ajustes en el plan terapéutico.