¿Qué hacer cuando un bebé tiene resfriado, tos y sangrado nasal?
Es frecuente que los lactantes y niños pequeños presenten episodios de resfriado común acompañados de tos y secreción nasal. En algunos casos, estos síntomas pueden asociarse a epistaxis leve —es deci
Es frecuente que los lactantes y niños pequeños presenten episodios de resfriado común acompañados de tos y secreción nasal. En algunos casos, estos síntomas pueden asociarse a epistaxis leve —es decir, sangrado nasal—, lo cual genera preocupación legítima en los padres. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, este sangrado no representa un riesgo grave, sino que se debe a factores locales y reversibles.
La mucosa nasal de los niños es particularmente delgada y vascularizada, con una red capilar superficial muy sensible a irritaciones. Durante un resfriado, el aumento de la secreción mucosa, el estornudo repetido, el rascado nasal o incluso el uso excesivo de pañuelos pueden causar microtraumatismos en la región anterior del tabique nasal (área de Little), donde confluyen varios vasos sanguíneos. Esto explica por qué el sangrado suele ser escaso, unilateral y autolimitado.
No obstante, es fundamental descartar causas secundarias menos comunes pero potencialmente relevantes: coagulopatías congénitas o adquiridas, déficit vitamínico (especialmente de vitamina C o K), infecciones virales sistémicas que afecten la función plaquetaria, o, en contextos específicos, exposición a ambientes extremadamente secos o contaminantes. Si el sangrado es recurrente, bilateral, abundante, persistente más de 20 minutos o se asocia a otros signos como petequias, hematomas espontáneos, sangrado gingival o fiebre prolongada, debe valorarse de forma integral por un pediatra o hematólogo infantil.
El manejo inicial es conservador y centrado en medidas de soporte: mantener la humedad ambiental con humidificadores (nivel óptimo de humedad relativa entre 40 % y 60 %), evitar manipulación nasal innecesaria, aplicar compresión suave sobre la parte blanda de la nariz durante 10 minutos con el niño sentado y ligeramente inclinado hacia adelante, e hidratar adecuadamente para favorecer la integridad mucosa. No se recomienda el uso rutinario de antisépticos nasales ni pomadas antibióticas sin indicación médica específica.
La prevención pasa por educar a los cuidadores sobre la higiene nasal adecuada —como el uso de solución salina fisiológica isotónica para limpieza suave— y reconocer los signos de alarma que requieren evaluación especializada. Recordemos que, aunque la epistaxis asociada al resfriado es generalmente benigna, su abordaje siempre debe basarse en una evaluación clínica individualizada y en la exclusión de patologías subyacentes.