¿Qué alimentos ayudan a recuperarse más rápido de la diarrea en los niños?
La diarrea en la infancia es un síntoma frecuente, generalmente de origen infeccioso viral —como el rotavirus o el norovirus— y, en menor medida, bacteriano o parasitario. En la mayoría de los casos,
La diarrea en la infancia es un síntoma frecuente, generalmente de origen infeccioso viral —como el rotavirus o el norovirus— y, en menor medida, bacteriano o parasitario. En la mayoría de los casos, se trata de una afección autolimitada que resuelve espontáneamente en 3 a 7 días. Sin embargo, la alimentación adecuada durante este período juega un papel clave no solo para prevenir la deshidratación, sino también para acelerar la recuperación funcional del epitelio intestinal.
No existe una “dieta milagrosa”, pero sí evidencia sólida que respalda el mantenimiento temprano de la alimentación habitual, adaptada a la tolerancia individual. Se recomienda reanudar la ingesta oral dentro de las primeras 4–6 horas tras el inicio de los episodios diarreicos, siempre que no haya vómitos persistentes ni signos de deshidratación grave. Los lactantes deben continuar con la lactancia materna a demanda; en caso de lactancia artificial, se mantiene la fórmula habitual sin diluir. No se justifica el ayuno ni la suspensión temporal de leche, salvo en raras situaciones de malabsorción secundaria demostrada (por ejemplo, déficit congénito de lactasa).
En niños mayores, se priorizan alimentos blandos, bajos en fibra insoluble y fáciles de digerir: arroz blanco cocido, patata hervida, plátano maduro, manzana al horno o en compota (por su contenido en pectina), pollo o pavo a la plancha sin piel, y yogur natural con cultivos vivos (Lactobacillus rhamnosus GG o Saccharomyces boulardii tienen respaldo en ensayos clínicos para reducir la duración de la diarrea aguda). Es fundamental evitar jugos azucarados, bebidas gaseosas, productos lácteos altos en lactosa (como leche entera o quesos frescos), comidas grasas, picantes o procesadas, así como edulcorantes de alcohol (sorbitol, xilitol), que pueden exacerbar la osmolaridad intestinal y empeorar la diarrea.
La hidratación sigue siendo el pilar terapéutico principal: se recomienda solución oral de rehidratación (SOR) formulada según las directrices de la OMS/UNICEF, administrada en pequeñas cantidades y con frecuencia. La reposición adecuada de electrolitos previene complicaciones potencialmente graves, especialmente en menores de dos años. Si la diarrea persiste más de 7 días, aparecen sangre en las heces, fiebre alta sostenida, letargo o signos de deshidratación moderada a severa (ojos hundidos, ausencia de lágrimas, disminución de la diuresis), debe valorarse de forma inmediata por un pediatra.