¿Cuáles son los pasos del procedimiento de angiografía?
La angiografía es una técnica diagnóstica por imagen que permite visualizar con precisión la anatomía y el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos, especialmente en arterias y venas de órganos clave c
La angiografía es una técnica diagnóstica por imagen que permite visualizar con precisión la anatomía y el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos, especialmente en arterias y venas de órganos clave como el corazón, el cerebro o los riñones. Su realización implica una secuencia estandarizada de pasos, siempre bajo supervisión médica especializada y en un entorno controlado, como un laboratorio de hemodinámica o una sala de radiología intervencionista.
Antes del procedimiento, se realiza una evaluación clínica exhaustiva: se revisa la historia médica del paciente, se valoran factores de riesgo cardiovasculares, se comprueba la función renal (mediante creatinina sérica y aclaramiento estimado de creatinina) y se descarta alergia al medio de contraste yodado. Asimismo, se suspenden medicamentos anticoagulantes según criterio médico y se instruye al paciente sobre ayuno previo —habitualmente de 6 a 8 horas— para minimizar riesgos durante la sedación leve o anestesia local.
El procedimiento comienza con la desinfección y anestesia local de la zona de punción, generalmente en la arteria femoral común (vía inguinal) o, con mayor frecuencia en cardiología, en la arteria radial (muñeca). A continuación, se introduce una aguja fina seguida de un catéter guía, que se avanza bajo fluoroscopia hasta alcanzar la arteria objetivo. Una vez posicionado con precisión, se inyecta el medio de contraste yodado, mientras se adquieren imágenes dinámicas en tiempo real mediante fluoroscopia y series angiográficas digitales.
Tras la obtención de las imágenes necesarias, se retira el catéter y se aplica compresión manual o un dispositivo de cierre vascular para lograr hemostasia. El paciente permanece en observación postprocedimiento durante varias horas —con vigilancia de signos vitales, pulsos distales y estado del sitio de punción— para detectar precozmente complicaciones como hematoma, pseudoaneurisma o trombosis arterial.
Aunque la angiografía es un procedimiento seguro cuando se indica adecuadamente, requiere una evaluación rigurosa del riesgo-beneficio. Sus principales indicaciones incluyen la sospecha de estenosis coronaria, malformaciones vasculares cerebrales, enfermedad arterial periférica o evaluación prequirúrgica de vasos renales. Los resultados orientan decisiones terapéuticas fundamentales, desde tratamiento médico óptimo hasta intervenciones percutáneas o cirugía vascular.