Absceso gingival recurrente
Un absceso gingival recurrente constituye una señal de alarma que no debe ignorarse. Se manifiesta como una tumefacción dolorosa, fluctuante y purulenta localizada en la encía, que puede aparecer, des
Un absceso gingival recurrente constituye una señal de alarma que no debe ignorarse. Se manifiesta como una tumefacción dolorosa, fluctuante y purulenta localizada en la encía, que puede aparecer, desaparecer y reaparecer en el mismo sitio o en zonas adyacentes. Esta recurrencia indica que la causa subyacente no ha sido resuelta: con frecuencia se trata de una infección crónica asociada a una enfermedad periodontal avanzada, una caries profunda que ha alcanzado la pulpa dental y generado un absceso apical que drena hacia la encía, o una fractura radicular no diagnosticada.
Otras causas menos comunes, pero igualmente relevantes, incluyen cuerpos extraños impactados (como restos de comida o fragmentos de instrumentos dentales), quistes odontogénicos infectados o, excepcionalmente, procesos inflamatorios sistémicos como la leucemia o trastornos inmunológicos que predisponen a infecciones orales persistentes.
El tratamiento no se limita a drenar el absceso de forma sintomática. Requiere una evaluación integral: exploración clínica detallada, radiografías periapicales o tomografía computarizada de haz cónico (TCFC) para identificar lesiones óseas ocultas, pruebas de vitalidad pulpar y, en algunos casos, análisis microbiológicos del exudado. La intervención definitiva dependerá del diagnóstico etiológico: puede implicar tratamiento endodóntico, cirugía periodontal, extracción dentaria o manejo médico especializado si existe una patología sistémica subyacente.
Ignorar estos episodios repetidos expone al paciente a complicaciones graves: pérdida ósea progresiva, movilidad dentaria irreversible, diseminación séptica o incluso osteomielitis maxilofacial. Por ello, toda aparición recurrente de un absceso gingival debe ser valorada por un odontólogo o especialista en periodoncia sin demora.