Granitos dolorosos en las alas de la nariz al presionar
Es frecuente observar lesiones inflamatorias —como pápulas o pústulas— en las alas nasales, una zona anatómicamente delicada y rica en glándulas sebáceas. Cuando estas lesiones son sensibles a la palp
Es frecuente observar lesiones inflamatorias —como pápulas o pústulas— en las alas nasales, una zona anatómicamente delicada y rica en glándulas sebáceas. Cuando estas lesiones son sensibles a la palpación, suelen indicar una inflamación activa del folículo pilosebáceo, comúnmente denominada acné inflamatorio o, en casos más profundos, foliculitis bacteriana.
La región alar nasal presenta características que favorecen la aparición de estas lesiones: la piel es más gruesa, con poros amplios y alta densidad de glándulas sebáceas; además, su anatomía favorece la acumulación de secreciones, células descamativas y microorganismos. El tacto repetido, la manipulación manual o el uso inadecuado de cosméticos pueden agravar la inflamación y facilitar la sobreinfección, especialmente por Staphylococcus aureus.
No debe ignorarse el dolor localizado, ya que puede ser señal de compromiso dérmico profundo o incluso de celulitis incipiente. En pacientes inmunocomprometidos, diabéticos o con antecedentes de infecciones recurrentes en esta zona, es fundamental descartar complicaciones como abscesos cutáneos o tromboflebitis séptica de la vena angular —una complicación potencialmente grave debido a la vascularización venosa compartida con el seno cavernoso.
El manejo inicial incluye higiene suave con limpiadores no comedogénicos, evitación absoluta de la extracción manual y aplicación tópica de peróxido de benzoilo al 2,5–5 % o ácido azelaico al 15–20 %. Si hay signos de infección (eritema progresivo, calor local, edema o fiebre), se requiere evaluación dermatológica urgente para considerar antibióticos sistémicos. La prevención pasa por el control del sebo, la desobstrucción folicular controlada y la educación sobre hábitos de higiene facial adecuados.