Principios fundamentales para el manejo de la hemorragia posparto
El manejo del sangrado posparto se basa en un enfoque sistemático y multidisciplinar que prioriza la estabilización hemodinámica inmediata, la identificación temprana de la causa subyacente y la inter
El manejo del sangrado posparto se basa en un enfoque sistemático y multidisciplinar que prioriza la estabilización hemodinámica inmediata, la identificación temprana de la causa subyacente y la intervención oportuna para prevenir complicaciones graves. La primera línea de acción incluye la evaluación rápida del estado hemodinámico —con monitorización continua de presión arterial, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno y diuresis—, junto con la administración intravenosa de cristaloides isotónicos y, si es necesario, coloides o transfusión de componentes sanguíneos según el grado de pérdida.
La uterotonia debe restablecerse de forma inmediata: se inicia con masaje uterino bimanual y la administración intramuscular o intravenosa de oxitocina (10 UI), complementada, según protocolo, con otros agentes uterotónicos como ergometrina, ácido tranexámico (1 g IV en los primeros tres horas tras el parto) o misoprostol. Es fundamental descartar causas anatómicas mediante exploración vaginal y uterina cuidadosa, buscando desgarros cervicovaginales, placenta retenida, restos placentarios o inversión uterina.
En casos refractarios, se deben activar protocolos de respuesta rápida, incluyendo la consulta urgente de gineco-obstetra, anestesiólogo y hematólogo, así como la preparación para procedimientos quirúrgicos —como ligadura de arterias uterinas, balonamiento intrauterino o histerectomía— o intervenciones radiológicas, como la embolización arterial uterina. La comunicación efectiva entre los miembros del equipo y la documentación rigurosa de cada paso son pilares esenciales para garantizar una atención segura y centrada en la paciente.