Cómo manejar la ansiedad antes de los exámenes finales de secundaria
Con la proximidad de las pruebas de acceso a la educación secundaria obligatoria (PAESO), muchos adolescentes experimentan un aumento significativo de la ansiedad, manifestado mediante síntomas como i
Con la proximidad de las pruebas de acceso a la educación secundaria obligatoria (PAESO), muchos adolescentes experimentan un aumento significativo de la ansiedad, manifestado mediante síntomas como insomnio, dificultad para concentrarse, irritabilidad, taquicardia, sudoración excesiva o molestias gastrointestinales. Esta respuesta fisiológica es normal y forma parte del mecanismo de adaptación al estrés agudo; sin embargo, cuando se vuelve intensa o persistente, puede interferir negativamente con el rendimiento académico y el bienestar emocional.
Los especialistas en salud mental infantil y adolescente recomiendan estrategias basadas en evidencia para modular esta respuesta: primero, establecer una rutina diaria estructurada que incluya horarios fijos para estudiar, descansar y dormir —con un mínimo de 7 a 8 horas de sueño nocturno—, ya que la privación del sueño altera directamente la función prefrontal y reduce la capacidad de regulación emocional. Segundo, incorporar breves pausas activas cada 45–50 minutos de estudio, combinando respiración diafragmática lenta (4 segundos de inhalación, 6 de retención, 6 de exhalación) con estiramientos suaves, lo cual disminuye los niveles plasmáticos de cortisol y mejora la oxigenación cerebral.
También es fundamental revisar los hábitos nutricionales: evitar el exceso de cafeína y azúcares refinados, priorizar comidas equilibradas ricas en omega-3, magnesio y vitaminas del grupo B, y mantener una hidratación adecuada. Desde el punto de vista psicológico, resulta útil sustituir pensamientos catastrofistas (“Si suspendo, mi futuro está arruinado”) por afirmaciones realistas y centradas en el esfuerzo (“He preparado este tema con dedicación y puedo aplicar lo aprendido”). Además, los padres deben ofrecer apoyo emocional sin presión adicional, evitando comparaciones con otros estudiantes y reforzando la autoeficacia del joven.
En casos donde los síntomas de ansiedad son severos —como ataques de pánico recurrentes, pérdida de apetito prolongada o ideas de inutilidad—, se recomienda consulta temprana con un psiquiatra infantil o psicólogo clínico especializado, para descartar trastornos de ansiedad subyacentes y valorar intervenciones terapéuticas específicas, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), con resultados sólidamente validados en población adolescente.