Cómo cultivar frijoles mungo: guía paso a paso
El cultivo de los frijoles mungo (Vigna radiata), conocidos comúnmente como judías verdes o lentejas verdes, es una práctica agrícola sencilla pero estratégica, especialmente en regiones con clima cál
El cultivo de los frijoles mungo (Vigna radiata), conocidos comúnmente como judías verdes o lentejas verdes, es una práctica agrícola sencilla pero estratégica, especialmente en regiones con clima cálido y estacional. Estas leguminosas, originarias del sur de Asia, destacan por su alto contenido proteico, su riqueza en vitaminas del grupo B, hierro, magnesio y fibra dietética, además de su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico mediante simbiosis con bacterias del género Rhizobium, lo que mejora la fertilidad del suelo.
Para un desarrollo óptimo, se recomienda sembrar en suelos bien drenados, ligeramente ácidos a neutros (pH entre 6,0 y 7,5), libres de encharcamientos prolongados. La siembra directa se realiza generalmente al inicio de la estación lluviosa o bajo riego controlado, a una profundidad de 3–5 cm y con una densidad de 20–30 kg de semilla por hectárea, dependiendo de la variedad y las condiciones edáficas. El espaciamiento ideal entre hileras oscila entre 30 y 45 cm, con 10–15 cm entre plantas dentro de la hilera, lo que favorece la ventilación y reduce el riesgo de enfermedades fúngicas.
La germinación ocurre en 4–7 días bajo temperaturas óptimas de 25–35 °C. Durante las primeras tres semanas, el riego debe ser regular pero moderado para evitar la pudrición radicular; posteriormente, el riego se ajusta según la fase fenológica: más frecuente durante la floración y la formación de vainas, y reducido en la maduración para prevenir la rehidratación de las semillas y facilitar la cosecha. No se recomienda el uso rutinario de fertilizantes nitrogenados, dado su potencial biológico de fijación, aunque pueden aplicarse fósforo y potasio según análisis edafológico previo.
La cosecha se realiza entre 60 y 90 días después de la siembra, cuando el 80–90 % de las vainas presentan color amarillento o marrón claro y están secas al tacto. Se recomienda cortar las plantas cerca del nivel del suelo y dejarlas secar en campo durante 2–3 días antes del trillado mecánico o manual. El grano limpio debe almacenarse en ambientes frescos, secos y bien ventilados, con humedad relativa inferior al 12 %, para preservar su viabilidad y calidad nutricional durante hasta 12 meses.