¿Cuánto cuesta una cirugía de ampliación del ojo (canthoplastia externa)?
El aumento del ángulo externo del ojo, conocido comúnmente como «abrir el canto externo», es una cirugía estética oftalmoplástica que busca alargar visualmente la fisura palpebral mediante la correcci
El aumento del ángulo externo del ojo, conocido comúnmente como «abrir el canto externo», es una cirugía estética oftalmoplástica que busca alargar visualmente la fisura palpebral mediante la corrección quirúrgica del ligamento cantal lateral. Este procedimiento no modifica la función visual ni trata patologías oftalmológicas, sino que responde a preferencias estéticas personales, especialmente en contextos culturales donde se asocia una mirada más alargada con expresividad o armonía facial.
El costo varía significativamente según diversos factores: la experiencia y especialización del cirujano, la ubicación geográfica de la clínica, el tipo de técnica empleada (como la incisión en forma de «Z» o la liberación del ligamento cantal con reposicionamiento), y si se realiza de forma aislada o combinada con otras intervenciones —por ejemplo, blefaroplastia superior o corrección de ptosis leve—. En países de habla hispana, los precios suelen oscilar entre 2.500 y 6.000 euros, aunque en centros de alta especialización o con cirujanos de reconocida trayectoria en cirugía ocular estética pueden superar los 7.000 euros.
Es fundamental subrayar que esta intervención requiere evaluación previa por un oftalmólogo y un cirujano plástico con formación específica en oftalmología estética. La seguridad y los resultados óptimos dependen de una planificación rigurosa, que incluya estudio de la anatomía cantal, análisis de la tensión conjuntival y valoración del riesgo de ectropión o alteraciones en la dinámica lagrimal. No se recomienda su realización en personas con sequedad ocular significativa, alteraciones de la motilidad palpebral o antecedentes de cicatrización anómala.
Antes de decidir, los pacientes deben recibir información completa sobre los beneficios esperados, las limitaciones reales del procedimiento y las posibles complicaciones —como asimetría, cicatrices visibles, retracción palpebral o cambios sutiles en la posición del globo ocular—. La elección del profesional debe basarse en credenciales verificables, experiencia documentada y revisiones clínicas postoperatorias estructuradas, más que en promociones comerciales o precios bajos.