¿La ectropión cervical provoca un aumento del flujo vaginal?
La llamada «erosión cervical» —término hoy en desuso en la medicina moderna— no es una enfermedad, sino una variación fisiológica normal del epitelio cervical. Se trata de la presencia visible, a simp
La llamada «erosión cervical» —término hoy en desuso en la medicina moderna— no es una enfermedad, sino una variación fisiológica normal del epitelio cervical. Se trata de la presencia visible, a simple vista o mediante colposcopia, de epitelio cilíndrico (típico de la zona endocervical) que se extiende sobre la porción exocervical, lo que puede dar una apariencia rojiza y granular. Este fenómeno es especialmente frecuente en mujeres jóvenes, durante el embarazo o bajo influencia de estrógenos elevados, y desaparece espontáneamente con la edad o tras la menopausia.
No existe evidencia científica que vincule esta alteración benigna con un aumento patológico de la secreción vaginal. El flujo vaginal abundante —o leucorrea— responde habitualmente a causas distintas: infecciones como vaginosis bacteriana, candidiasis o tricomoniasis; procesos inflamatorios cervicovaginales; alteraciones hormonales (por ejemplo, en el ciclo menstrual o asociadas a terapia hormonal); o factores locales como el uso de productos irritantes o cambios en el microbioma vaginal.
Es fundamental diferenciar entre una apariencia cervical inofensiva y signos verdaderamente patológicos, como sangrado poscoital, flujo con olor fétido, prurito intenso o secreción purulenta, que sí requieren evaluación clínica y diagnóstico etiológico. La revisión ginecológica periódica, incluyendo citología cervical y, cuando corresponda, pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual, sigue siendo la estrategia más efectiva para garantizar la salud reproductiva.